- ¿Y.. tú a qué hueles?
- A sal y a jungla.
- ¿Y.. tú a qué hueles?
- A sal y a jungla.
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Tras una larga temporada me sorprendo a mí mismo conmutando de armadillo a guepardo.
Mi hijo Marcos tiene la personalidad de los guepardos. Es rápido, fuerte, astuto y competitivo, pero al mismo tiempo es frágil y sensible, necesita el apoyo de sus semejantes y las heridas le hacen más daño que a nadie…
Belén, al contrario, posee la personalidad de los armadillos. Los armadillos son esos animales que viven en América del Sur y que tienen todo su cuerpo recubierto de un caparazón compuesto por diferentes placas articuladas. Es decir, son como topos, pero recubiertos con una armadura. Son lentos y poco sociables, pero invulnerables. Cuando advierten el peligro se enrollan sobre sí mismos y se protegen bajo su caparazón… En definitiva, son poco espectaculares pero autosuficientes.
Psiquiatras, psicólogos y otros enfermos – Rodrigo Muñoz Avia
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El gran Yoda desde la distancia me daba sabios consejos, a no ser bruto, marcar los tiempos, estirar adecuadamente. Yo quería hacer esta carrera para dedicársela a él, y a su foto de entrada en meta llorando.
Incluso el Gallo me animó empezando a correr conmigo, y haciéndome que me fundiese un pastón en unos cascos hipermegaguays. Roo contribuyó con el apodo: RiderRunner.
Estaba haciendo unos tiempos magníficos, mi progresión era más que lineal, iba a por todas.
Luego todo cambió. La maldita lesión me atacó de lleno, dejándome k.o. una semana y media, más cojo que Viviano. Para paliarlo tengo que irme de Sevilla este finde, no podría soportarlo. ¿Dónde encuentro yo una masajista a tiempo que me cure y me cuide?
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