Es decir, a grandes rasgos, hacemos un hoyo, metemos la carne, la tapamos con piedras y un montón de arena (aislada por plásticos ésta última), y al tiempo la desenterramos y la comemos más sabrosa.
En el día a día hacemos esto también. Enterramos sentimientos y los despertamos al cabo del tiempo. La mayoría de las veces, suelen saber mejor.