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miércoles, 20 de abril de 2016
viernes, 22 de agosto de 2014
Ridowski
Ahora, cuando termino de almorzar algo, por muy frugal y poco variado que sea, tomo como postre un café. De máquina, exprés, aplicándome una prisa que no tengo. En ocasiones incluso repito, inyectándome cafeína y azúcar a raudales con el ilusiorio objetivo de ponerme a crear.
Me despierto muy tarde, siempre después del mediodía. No encuentro ninguna razón para amanecer antes, y la sensación de desidia se mantiene durante horas. Algo me oprime el pecho, entre el corazón y el estómago, un pequeño cáncer ahogado.
Soy alcohólico. Encadeno una botella de vino tras otra en la penumbra de mi alcoba. Fumo cigarrillos de liar a medida que voy vaciando sorbo a sorbo el líquido fresco bajo el vidrio verdoso. La mezcla me excita, me divierte y me entretiene a partes iguales.
Salgo con mujeres que no me convienen. Dejo que abusen de mi maltrecho cuerpo e intento abusar yo del suyo. Echamos un polvo fatuo en callejones oscuros bajo el humo que desprende un viejo bar, ensordecidos por un volumen mediocre de una música aún más anodina.
Soy como uno de esos escritores malditos. Solo que ellos sí escriben.
Me despierto muy tarde, siempre después del mediodía. No encuentro ninguna razón para amanecer antes, y la sensación de desidia se mantiene durante horas. Algo me oprime el pecho, entre el corazón y el estómago, un pequeño cáncer ahogado.
Soy alcohólico. Encadeno una botella de vino tras otra en la penumbra de mi alcoba. Fumo cigarrillos de liar a medida que voy vaciando sorbo a sorbo el líquido fresco bajo el vidrio verdoso. La mezcla me excita, me divierte y me entretiene a partes iguales.
Salgo con mujeres que no me convienen. Dejo que abusen de mi maltrecho cuerpo e intento abusar yo del suyo. Echamos un polvo fatuo en callejones oscuros bajo el humo que desprende un viejo bar, ensordecidos por un volumen mediocre de una música aún más anodina.
Soy como uno de esos escritores malditos. Solo que ellos sí escriben.
lunes, 6 de enero de 2014
María
Esperó.
Esperó a que todos se uniesen. Esperó a que la guapa viniese del frío norte, que formásemos de nuevo el círculo perfecto, como siempre nos había visto. Aguantó como una jabata pese a las caídas y las parálisis hasta que estuviésemos todos frente a ella.
Y entonces se fue corriendo, sin hacer ruido, como siempre. Y sonrió en paz.
Esperó a que todos se uniesen. Esperó a que la guapa viniese del frío norte, que formásemos de nuevo el círculo perfecto, como siempre nos había visto. Aguantó como una jabata pese a las caídas y las parálisis hasta que estuviésemos todos frente a ella.
Y entonces se fue corriendo, sin hacer ruido, como siempre. Y sonrió en paz.
viernes, 22 de marzo de 2013
Noches eternas
Tras salir de aquel bar, mi colega había quedado prendado de la camarera
que nos había estado sirviendo. Su cuerpo pequeño y manejable, con ese
intenso color rojo que desprendía su rizado cabello, le había gustado
desde el principio, y su atracción no hizo más que aumentar al percibir
la actitud alegre con la que nos servía y su disponibilidad para
cualquier duda que tuviéramos leyendo el extraño menú del lugar.
En el mismo momento en el que cruzamos la puerta y entramos en contacto con la brisa nocturna, nos miramos y supimos que debíamos idear un plan para invitarla a una cita de forma que no pudiera rechazarnos. Lo poco que sabíamos de ella nos sobraba para disponernos a ello, y el primer requisito era actuar con la mayor celeridad posible, pues a las pocas horas se olvidaría de todos los clientes que había tenido aquella noche.
Afortunadamente, jamás salíamos de casa sin contemplar la posibilidad de que tuviésemos que deslumbar a una bella dama, y llevábamos nuestro equipamiento necesario, que en este caso sería tremendamente sencillo. En primer lugar, sacamos nuestra estilográfica y, con una bella caligrafía, escribimos en una tarjeta unas frases cortas para que ella no pudiera dejar de sonreír y se sintiera halagada. Era primordial conseguir una pizca de misterio, ya que se notaba que era una chica que adoraba las sorpresas y que estaría dispuesta a seguirnos el juego. En concreto, la tarjeta decía lo siguiente:
"La comida exquisita, pero el servicio lo superaba. Me has dejado sorprendido, y quiero devolverte el favor. Te dejo la llave de la taquilla 21 del gimnasio 24 horas frente a la estación de autobuses. Tienes hasta las 5am para descubrir qué hay dentro.
El moreno de la mesa 10".
Metimos dicha tarjeta en un sobre del mismo tamaño, introdujimos la llave, y fuimos en busca de un cómplice. Necesitábamos a alguien que le diera confianza y contara con entusiasmo nuestra historia. Sin duda alguna, buscábamos a una abuelita entrañable, y tuvimos la mayor de las suertes cuando la vimos rondar por donde estábamos. Mi colega la embaucó, le pidió que le diera la tarjeta a la camarera y ella aceptó encantada. Incluso le deseó mucha suerte. Esperamos a que la mujer entrara en el bar, cogimos nuestras bicis y nos dirigimos a la estación de autobuses, pasando antes por casa de mi colega para coger dos elementos indispensables.
Una vez llegamos al gimnasio, abrimos la taquilla y dejamos en ella tan solo tres pequeños elementos, uno encima del otro, para que los viera en el orden preciso. En primer lugar, y debido a que mencionó que iría a la cocina a por nuestro pedido "siguiendo el camino de baldosas amarillas", le dejamos una antiquísima edición de "Alice In Wonderland", por supuesto en versión original. Bajo el libro, y debido a su colgante de una mano de fátima y su tatuaje de henna en el tobillo derecho, dejamos una caja de dulces árabes, que forzosamente tendría que gustarles. Y, bajo ella, otra tarjeta, exactamente igual que la primera, en la que ponía simplemente: "Dime que he acertado", junto al número de móvil de mi colega.
Tras avisar a la recepcionista del gimnasio de lo que estaba a punto de pasar, dejé a mi colega en el bar más cercano y yo me fui a descansar.
En el mismo momento en el que cruzamos la puerta y entramos en contacto con la brisa nocturna, nos miramos y supimos que debíamos idear un plan para invitarla a una cita de forma que no pudiera rechazarnos. Lo poco que sabíamos de ella nos sobraba para disponernos a ello, y el primer requisito era actuar con la mayor celeridad posible, pues a las pocas horas se olvidaría de todos los clientes que había tenido aquella noche.
Afortunadamente, jamás salíamos de casa sin contemplar la posibilidad de que tuviésemos que deslumbar a una bella dama, y llevábamos nuestro equipamiento necesario, que en este caso sería tremendamente sencillo. En primer lugar, sacamos nuestra estilográfica y, con una bella caligrafía, escribimos en una tarjeta unas frases cortas para que ella no pudiera dejar de sonreír y se sintiera halagada. Era primordial conseguir una pizca de misterio, ya que se notaba que era una chica que adoraba las sorpresas y que estaría dispuesta a seguirnos el juego. En concreto, la tarjeta decía lo siguiente:
"La comida exquisita, pero el servicio lo superaba. Me has dejado sorprendido, y quiero devolverte el favor. Te dejo la llave de la taquilla 21 del gimnasio 24 horas frente a la estación de autobuses. Tienes hasta las 5am para descubrir qué hay dentro.
El moreno de la mesa 10".
Metimos dicha tarjeta en un sobre del mismo tamaño, introdujimos la llave, y fuimos en busca de un cómplice. Necesitábamos a alguien que le diera confianza y contara con entusiasmo nuestra historia. Sin duda alguna, buscábamos a una abuelita entrañable, y tuvimos la mayor de las suertes cuando la vimos rondar por donde estábamos. Mi colega la embaucó, le pidió que le diera la tarjeta a la camarera y ella aceptó encantada. Incluso le deseó mucha suerte. Esperamos a que la mujer entrara en el bar, cogimos nuestras bicis y nos dirigimos a la estación de autobuses, pasando antes por casa de mi colega para coger dos elementos indispensables.
Una vez llegamos al gimnasio, abrimos la taquilla y dejamos en ella tan solo tres pequeños elementos, uno encima del otro, para que los viera en el orden preciso. En primer lugar, y debido a que mencionó que iría a la cocina a por nuestro pedido "siguiendo el camino de baldosas amarillas", le dejamos una antiquísima edición de "Alice In Wonderland", por supuesto en versión original. Bajo el libro, y debido a su colgante de una mano de fátima y su tatuaje de henna en el tobillo derecho, dejamos una caja de dulces árabes, que forzosamente tendría que gustarles. Y, bajo ella, otra tarjeta, exactamente igual que la primera, en la que ponía simplemente: "Dime que he acertado", junto al número de móvil de mi colega.
Tras avisar a la recepcionista del gimnasio de lo que estaba a punto de pasar, dejé a mi colega en el bar más cercano y yo me fui a descansar.
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Empuja tú también un poco,
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domingo, 10 de febrero de 2013
Mmmmm, de Crash Test Dummies
Me fijé en un mujer mohína y hermosa, pero amplios períodos de tiempo y distancia metamorfosearon nuestros empeños. Mediábamos por medio mundo con anhelos imposibles. Disentíamos.
Ahora meso mis cabellos moldeados mientras miro tu fotografía.; tus manos en los minishorts, esa mirada escondida tras tus infinitos monóculos ahumados... La maniática Madrid mina tus maneras maravillosas, te muda la piel, tornándote malhumorada. Mientras, aquí, empollo italiano: mi manqui molto.
Seremos Primos. Mancharemos de café tu moqueta, masajes sedosos recorrerán tu columna, manos inquietas buscarán en la una de la madrugada el tiempo muerto.
Once there was this girl who wouldn´t go and change with the girls in the change room but when they finally made her they saw birthmarks all over her body, she couldn´t quite explain it, they´d always just been there
jueves, 31 de mayo de 2012
Agradecido
Y llegas a una edad en la que te planteas que lo que eres, se lo
debes a personas que te han ido marcando la vida, las directrices, las
cicatrices, las pautas para encontrar la felicidad. A todos estos, y a
los que seguro que me dejo atrás, multitud de gracias.
- Al lechero, por no dejar de contarme el cuento una y otra vez. Por permitirme soñar, romper en añicos la jarra y darme dinero para que me compre otra.
- A Lost in Translation, por enseñarme la soledad de la lejanía. Por enseñarme que en cualquier sitio hay una historia bella y una persona maravillosa por descubrir.
- A la estrella, cuando le dijo al valle que quien era aquel tío que le estaba alegrando la noche y que le encantaba.
- A Bele y melli en la biblioteca, cuando yo iba camino de aflamencar el edén, cuando hablaron de lo bonito que era tener alguien que preparaba un montón de planes a cada cual más loco.
- A las noches de sábado de cine en la 2 bajo la luz que proyectaba la tele sobre aquellas 3 sillas.
- A Puyol, porque aprendí que la excesiva cercanía y el roce a 5 centímetros pueden ser desagradables.
- A mi padre, por obligarme a aprenderme aquel álbum de fotos de 109 animales con 3 años.
- A la Piquer, cuando me recordó todo lo que me importaba aquella gente en aquel sitio.
- Al negro fuerte y sus bailes y sus cantos alegres de no hay mañana. Su energía.
- A Mogwai, por hacerme ver que 2 rights make 1 wrong, y que lo importante es sentir y sumar.
- Al indio, por las noches que hemos descubierto juntos, la falta de alcohol y la ebriedad. Por su sonrisa perenne en la cara.
- A Vicky, a Cristina y a Barcelona.
- Al Edén, porque cometió el error de enseñarme a mirar a los ojos, y construyó mi mirada letal. Y al final creó el monstruo.
- A Perrine, cuando me miró de aquella forma cuando yo necesitaba que me mirasen así, y me dijo que me comprase aquellas gafas.
- A Sawyer, por saber marcar las distancias de esa forma, mirar de esa forma, pelearse de esa forma, responder de esa forma.
- A la expanadera, por aquella insistencia en que se me notaba a la legua que era demasiado listo, quizá más de la cuenta.
- A Miguel Bosé, por mantenerse alejado de aquellas mujeres.
- A snak, por esas miradas de suficiencia, por ese colmillo sobre el labio, por ese porte, por su soledad y por su apariencia de todo me da igual detrás de un alma de perro dolido.
- A Polonia, por escribir en mi honor un manual para los raros, y por ser la mayor fan del mundo de la película Una mente preciosa.
- A winnie de pooh, la peluquera y mi rubia, por aquella tarde de la piscina del pueblo, porque las comparaciones no siempre son tan odiosas como los faltos de autoestima dicen.
- A la cara de sueño que tenía mi madre aquellos días infinitos a las 7 de la mañana mientras ponía en marcha el fuego de otras 7 personas en una casa repartiendo el suyo sin quejarse lo más mínimo.
lunes, 19 de marzo de 2012
Smooth criminal
- Qué suave eres - me dijiste, con esos ojos bonitos, muy guapa y sensual, mientras me acariciabas de arriba abajo, descansando todo el peso de tus manos trabajadoras, especialmente en mi larga espalda. - Eres muy suave.
- Lavado con Perlán - bromeé como respuesta. - ¿Te gusta? - Sonreí.
No sé si no te hizo ni pizca de gracia, si te molestaba la extrema suavidad de mi lomo o si querías marcar el terreno como la loba de la manada. Las uñas clavadas a fuego fueron toda la respuesta que tuve mientras hacíamos el amor y de esa manera te aferrabas a nuestra última noche juntos.

- Lavado con Perlán - bromeé como respuesta. - ¿Te gusta? - Sonreí.
No sé si no te hizo ni pizca de gracia, si te molestaba la extrema suavidad de mi lomo o si querías marcar el terreno como la loba de la manada. Las uñas clavadas a fuego fueron toda la respuesta que tuve mientras hacíamos el amor y de esa manera te aferrabas a nuestra última noche juntos.

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sábado, 28 de enero de 2012
Goodbye my lover
De repente te miro y no te reconozco. Al otro lado de este café solo veo unos labios rojos demasiado intensos. Solo veo unos ojos distintos bastante cansados. Solo veo un pelo muy apagado.
Veo una niña que adoraba, y que ahora se ha consumido en cenizas de tanto vivir deprisa. O de querer vivir deprisa, mejor dicho.
Imagino tras tu mirada de niña buena una vida mejor. No es conmigo. Niño malo que no quiere aceptar tus tonterías de niña mimada.
Te echaré de menos. Nos vemos en el siguiente capítulo. Esta historia ya me cansó.

Veo una niña que adoraba, y que ahora se ha consumido en cenizas de tanto vivir deprisa. O de querer vivir deprisa, mejor dicho.
Imagino tras tu mirada de niña buena una vida mejor. No es conmigo. Niño malo que no quiere aceptar tus tonterías de niña mimada.
Te echaré de menos. Nos vemos en el siguiente capítulo. Esta historia ya me cansó.

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martes, 3 de enero de 2012
Looking and waiting for Iris
Al empezar el 2010 de una forma horrible y terminar siendo el mejor año de mi vida, contra todo pronóstico, supe que no iba a poder superarlo nunca como concepto.
Pero llegó el 2011. Y tras idas y venidas físicas y mentales, tras varios cientos de km a las espaldas en 9 países, tras una montaña rusa de emociones sensoriales de las cuales la mayoría me hicieron mucha mella, tras un verano playero que fue el latigazo que necesitaba la fiera (¡qué descubrimiento!), tras una serie de personas que conocí y que son inigualables y otras muchas que se quisieron escapar y que apenas echaré de menos, también terminó. Y superó de lejos al 2010, otra de mis equivocaciones incorregibles.

2012 sé que va a ser el año de la calma, del sosiego. He coronado un par de cúspides y me empiezo a aburrir de la montaña. Arranco el año con 3 proyectos ilusionantes y estoy seguro que al menos voy a finiquitar un par de ellos. 2012 es mi año, el año del reposo, de la tranquilidad, el orden y la estabilidad.
El arcoiris aparece en el cielo tras tiempo de tormenta.
Pero llegó el 2011. Y tras idas y venidas físicas y mentales, tras varios cientos de km a las espaldas en 9 países, tras una montaña rusa de emociones sensoriales de las cuales la mayoría me hicieron mucha mella, tras un verano playero que fue el latigazo que necesitaba la fiera (¡qué descubrimiento!), tras una serie de personas que conocí y que son inigualables y otras muchas que se quisieron escapar y que apenas echaré de menos, también terminó. Y superó de lejos al 2010, otra de mis equivocaciones incorregibles.

2012 sé que va a ser el año de la calma, del sosiego. He coronado un par de cúspides y me empiezo a aburrir de la montaña. Arranco el año con 3 proyectos ilusionantes y estoy seguro que al menos voy a finiquitar un par de ellos. 2012 es mi año, el año del reposo, de la tranquilidad, el orden y la estabilidad.
El arcoiris aparece en el cielo tras tiempo de tormenta.
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miércoles, 26 de octubre de 2011
Mensajes rojos y olorosos
- ¿Y.. tú a qué hueles?
- A sal y a jungla.
Hueles tan bien - Du riechst so gut
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Purifica tus orejas,
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miércoles, 6 de julio de 2011
Jugando a las cartas 5/5: El rey de la baraja
El rey es viejo, el rey es inteligente. Se suele buscar al rey para consejos sabios. El rey no quiere remilgos, el rey está empachado de cándidas sotas perdidas. El rey se sienta al trono. Su trono solitario. ¿Dónde está su compañera? Son demasiadas decisiones que hay que consensuar.

Su jugada ganadora: la diversión. Nunca absolutamente nunca, nunca de siempre, dejarás de pasártelo bien con él.
La Tartas dijo hace 1 año, 3 meses y 11 días: “El rey puede casarse con quien quiera, pero no con cualquiera”. El rey grabó a fuego esa frase en el palacio de su memoria. A veces, tan escondida que no sabía donde encontrarla para ponerla en práctica.





Su jugada perdedora: si lo aburres, hastiándolo, si se cansa, estás acabada.

El rey en el ajedrez es la figura más importante, mucho más que la reina. Si el rey se mutila, la partida se termina. Y vete a jugar a otro lado.

Su canción: Maga - Sí, pero no lo soy
Arriba en la central, me hacéis creer que soy... del rey el delfín, del juego, el as de diamantes. Pero sé bien que tan sólo soy el que firma hojas en blanco.
Su jugada ganadora: la diversión. Nunca absolutamente nunca, nunca de siempre, dejarás de pasártelo bien con él.
La Tartas dijo hace 1 año, 3 meses y 11 días: “El rey puede casarse con quien quiera, pero no con cualquiera”. El rey grabó a fuego esa frase en el palacio de su memoria. A veces, tan escondida que no sabía donde encontrarla para ponerla en práctica.
Su jugada perdedora: si lo aburres, hastiándolo, si se cansa, estás acabada.
El rey en el ajedrez es la figura más importante, mucho más que la reina. Si el rey se mutila, la partida se termina. Y vete a jugar a otro lado.
Su canción: Maga - Sí, pero no lo soy
Arriba en la central, me hacéis creer que soy... del rey el delfín, del juego, el as de diamantes. Pero sé bien que tan sólo soy el que firma hojas en blanco.
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jueves, 30 de junio de 2011
Jugando a las cartas 4/5: La sota de bastos
Basta verla caminar, siempre salvaje, para comprobar que es la aspirante principal de la baraja. Apenas vacila, bolso en ristre, en noquear con su indiferencia al resto de cartas que observan sus rarezas. La sota de bastos es pequeña, lleva el pelo ondulado y tiene un aire distraído de lo más morboso.
Su jugada ganadora: sus increíbles piernas pequeñas bajo los vestidos de gasa.
La sota de bastos reparte palos a diestro y siniestro. Se enfunda el traje de ocupación, y no tiene piedad en quebrar planes y evitar encuentros. Le cuesta hablar, se esconde bajo los textos pensados de las comunicaciones virtuales.
Su jugada perdedora: que, después de taaanto tiempo ya, no haya hecho absolutamente nada por citarse con el rey. No haya puesto nada de su parte.
La sota de bastos es distante, y, en los comienzos, eso es signo de un atractivo superior; con el tiempo la sota ha ganado aburrimiento y adolescencia. La sota de bastos tiene una mirada perdida de lo más turbadora. La sota de bastos podría enamorar, pero no lo hace.
Su canción: Passion Pit – Sleepyhead
Su jugada ganadora: sus increíbles piernas pequeñas bajo los vestidos de gasa.
La sota de bastos reparte palos a diestro y siniestro. Se enfunda el traje de ocupación, y no tiene piedad en quebrar planes y evitar encuentros. Le cuesta hablar, se esconde bajo los textos pensados de las comunicaciones virtuales.
Su jugada perdedora: que, después de taaanto tiempo ya, no haya hecho absolutamente nada por citarse con el rey. No haya puesto nada de su parte.
La sota de bastos es distante, y, en los comienzos, eso es signo de un atractivo superior; con el tiempo la sota ha ganado aburrimiento y adolescencia. La sota de bastos tiene una mirada perdida de lo más turbadora. La sota de bastos podría enamorar, pero no lo hace.
Su canción: Passion Pit – Sleepyhead
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miércoles, 29 de junio de 2011
Jugando a las cartas 3/5: La sota de copas
No necesitas estar borracho, La sota de Copas te sirve igualmente, siempre con la mejor de las sonrisas y su mirada clavada en tus pupilas temerosas. Es menuda y desparpajada. Su pelo liso largo y rubio - recogido con lazos - le dan un certero aire de Lolita, juego prohibido.
Su jugada ganadora: su sonrisa perpetua (con la que recibe cada día) y sus ojos. Esos ojos negros, chicos, de pajarillo hambriento.
Esta sota tiene alguien a quien cuidar, lo que la hace aún más humana. Una guerrera en los tiempos que corren. Una luchadora con cuchara de palo. Una loba esteparia.
Su jugada perdedora: su carisma. Su pasión por la vida profesional frente a la vida personal.
El rey cita a la sota en audiencia, ávido de probar sus pociones y elixires, dejándose matar lentamente.
Su canción: Broken Social Scene - Sweetest kill
Su jugada ganadora: su sonrisa perpetua (con la que recibe cada día) y sus ojos. Esos ojos negros, chicos, de pajarillo hambriento.
Esta sota tiene alguien a quien cuidar, lo que la hace aún más humana. Una guerrera en los tiempos que corren. Una luchadora con cuchara de palo. Una loba esteparia.
Su jugada perdedora: su carisma. Su pasión por la vida profesional frente a la vida personal.
El rey cita a la sota en audiencia, ávido de probar sus pociones y elixires, dejándose matar lentamente.
Su canción: Broken Social Scene - Sweetest kill
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martes, 28 de junio de 2011
Jugando a las cartas 2/5: La sota de oros
La sota de Oros llega con los ojos grandes y la mirada pequeña. No tiene mucho oro que gastar en superfluas apariencias. Pelo liso y bastante largo, simpática, alternativa en el vestir. Viene pasada de vuelta y eso se nota en que no se anda con rodeos en el trato directo. Letal.
Su jugada ganadora: su sonrisa. Su amabilidad. Su buen rollo. Definitivamente, su sonrisa.
La sota de oros practica mucho deporte. Es flexible cual muelle. Artes marciales, bicicleta. Puedes contar con ella para ciertas rarezas menos habituales.
Su jugada perdedora: su despiste. Su falta de afinación.
Los ojos originales de esta sota la hacen extremadamente exótica.
Su canción: Coque Malla - Berlin
Su jugada ganadora: su sonrisa. Su amabilidad. Su buen rollo. Definitivamente, su sonrisa.
La sota de oros practica mucho deporte. Es flexible cual muelle. Artes marciales, bicicleta. Puedes contar con ella para ciertas rarezas menos habituales.
Su jugada perdedora: su despiste. Su falta de afinación.
Los ojos originales de esta sota la hacen extremadamente exótica.
Su canción: Coque Malla - Berlin
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lunes, 27 de junio de 2011
Jugando a las cartas 1/5: La sota de espadas
La baraja se topa con la sota de Espadas. Esta sota es altiva y fría. Sus gélidos ojos azules y su pelo negro conforman una planta atractiva. Es una enamorada de la música y aprovecha cualquier circunstancia para aportar a la baraja información. Culta donde las haya, sabe expresarse con soltura, aunque a veces le dé excesivos rodeos a cuestiones de monosílabo.
Su jugada ganadora: sentarse en la cama, despertar al rey despacio, tumbarse luego a su lado y charlar con él.
La sota de espadas es inquieta, y se apunta a un bombardeo. Disfruta preguntando cosas cotidianas, pelea por la amistad.
Su jugada perdedora: sus prejuicios y sus pueriles ideas preconcebidas. Su soberbia.
Esta sota va repartiendo espadazos a diestro y siniestro, sin importarle el transfondo. Puede resultar mejor o peor, pero no deja indiferente.
Su canción: Los días raros, de Vetusta Morla
Su jugada ganadora: sentarse en la cama, despertar al rey despacio, tumbarse luego a su lado y charlar con él.
La sota de espadas es inquieta, y se apunta a un bombardeo. Disfruta preguntando cosas cotidianas, pelea por la amistad.
Su jugada perdedora: sus prejuicios y sus pueriles ideas preconcebidas. Su soberbia.
Esta sota va repartiendo espadazos a diestro y siniestro, sin importarle el transfondo. Puede resultar mejor o peor, pero no deja indiferente.
Su canción: Los días raros, de Vetusta Morla
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lunes, 6 de junio de 2011
Vane, madre
Vane siempre quiso tener un hijo, desde que jugaba con muñecas. Por eso siempre se comportó como una adulta. Por eso era distinta a las demás.
Ahora que es el momento, lo intena casi a diario. Y, en ocasiones, se desespera, porque no llega. Y se estresa, porque no ve el momento. Y se enfada, por las injusticias de la vida.
De lo que no se acuerda entonces es que lo que importa, que es encontrar al padre perfecto para el bebé, ya lo tiene. Lo que ella anhelaba: alguien divertido, protector, cabal, altruista. Si Vane se centrase en disfrutar de ello, todo lo demás quizá sería secundario.
Día tras día, por la mañana cuando se queda sola en casa, Vane se cambia de ropa y se mira al espejo, se pone un cojín, hace posturas y, en ese momento, piensa, razona, y echa a reír. Probablemente se da cuenta que para poder aprender un lenguaje, mejor que comprarte un diccionario tienes que encontrar a alguien que te quiera enseñar.
Ahora que es el momento, lo intena casi a diario. Y, en ocasiones, se desespera, porque no llega. Y se estresa, porque no ve el momento. Y se enfada, por las injusticias de la vida.
De lo que no se acuerda entonces es que lo que importa, que es encontrar al padre perfecto para el bebé, ya lo tiene. Lo que ella anhelaba: alguien divertido, protector, cabal, altruista. Si Vane se centrase en disfrutar de ello, todo lo demás quizá sería secundario.
Día tras día, por la mañana cuando se queda sola en casa, Vane se cambia de ropa y se mira al espejo, se pone un cojín, hace posturas y, en ese momento, piensa, razona, y echa a reír. Probablemente se da cuenta que para poder aprender un lenguaje, mejor que comprarte un diccionario tienes que encontrar a alguien que te quiera enseñar.
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viernes, 27 de mayo de 2011
Menuda figura, literaria
Sudábamos.
Sudábamos a chorros, emitiendo lascivia por cada poro, nos apretábamos los cuerpos violentamente mientras nos mirábamos con esa mirada brillante.
Sudábamos, y nos alabábamos los cuerpos definidos, figuras estilizadas que bailaban al unísono horizontal. Nos arañábamos sendos tatuajes de furia incontrolable.
Sudábamos, y el espejo se empañaba, enderezando nuestras distorsionadas siluetas, ocultando sus ojos de los nuestros.
Sudábamos, jadeábamos cada vez con mayor frecuencia, la respiración entrecortada, los cuerpos rojos y calientes, los sentidos desbordados, los labios mordidos.
El olfato haciendo de las suyas.
Sudábamos mientras sonaba en mi ordenador la suave y cálida Lambchop – A hold of you, en un oxímoron magnífico.
Sudábamos a chorros, emitiendo lascivia por cada poro, nos apretábamos los cuerpos violentamente mientras nos mirábamos con esa mirada brillante.
Sudábamos, y nos alabábamos los cuerpos definidos, figuras estilizadas que bailaban al unísono horizontal. Nos arañábamos sendos tatuajes de furia incontrolable.
Sudábamos, y el espejo se empañaba, enderezando nuestras distorsionadas siluetas, ocultando sus ojos de los nuestros.
Sudábamos, jadeábamos cada vez con mayor frecuencia, la respiración entrecortada, los cuerpos rojos y calientes, los sentidos desbordados, los labios mordidos.
El olfato haciendo de las suyas.
Sudábamos mientras sonaba en mi ordenador la suave y cálida Lambchop – A hold of you, en un oxímoron magnífico.
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jueves, 26 de mayo de 2011
Yo, mí,me, contigo
Si tú estuvieses en el día a día de la calle. Si caminases a mi lado, sin hablar siquiera, paseando, observando las gentes e imaginándoles una existencia ficticia.
Si te rieses con las pequeñas cosas de la vida. Si le quitases importancia a los problemas cotidianos.
Si a ti se te pusieran los pelos como escarpias con una escena magnífica en el cine, con un comentario hilarante, con una interpretación sublime.
Si te teletransportaras conmigo a los paisajes inventados de los cuentos que leo, rodeados de personajes que aman la aventura y no tienen apalabrado su devenir diario.
Si tú supieras lo que siento cuando me pongo los cascos y empiezo a cantar en voz sorda mientras me agito compulsivamente.
Si te atrevieses a saltar de vez en cuando. Nos envolviese un halo de picardía.
Si tú sintieses mis ganas de vivir. Todos los días.
Si me conocieses un poco al menos.
Si te rieses con las pequeñas cosas de la vida. Si le quitases importancia a los problemas cotidianos.
Si a ti se te pusieran los pelos como escarpias con una escena magnífica en el cine, con un comentario hilarante, con una interpretación sublime.
Si te teletransportaras conmigo a los paisajes inventados de los cuentos que leo, rodeados de personajes que aman la aventura y no tienen apalabrado su devenir diario.
Si tú supieras lo que siento cuando me pongo los cascos y empiezo a cantar en voz sorda mientras me agito compulsivamente.
Si te atrevieses a saltar de vez en cuando. Nos envolviese un halo de picardía.
Si tú sintieses mis ganas de vivir. Todos los días.
Si me conocieses un poco al menos.
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martes, 3 de mayo de 2011
Bueyes sueltos y demás abuelas
En una conversación, uno no puede proclamarse interesante, aunque lo sea. Rápidamente se le tilda de egocéntrico y narcisista, de falta de abuelas.
Lo cierto es que tengo dos que me quieren bastante, y aunque es obvio que mi abuela M. me idolatra, y, sin duda, soy su nieto favorito (mis hermanos están de acuerdo), hoy es mi abuela C. quien ocupa el lugar de coloquio.
C. vivió (y creo que aún vive) otros tiempos y por ello no comprende la vida moderna. Está alejada de ruidos mundanos, odia viajar y sufre si yo lo hago, siempre ve que 2+2 sean 4... En resumidas cuentas es una completa antítesis de mi forma de ver las cosas; eso es lo que precisamente hace que me guste cada vez que voy al poblado irme a su casa, sentarme en su mesa junto al brasero, y poner sobre el tapete tortuosos temas de la actualidad personal. Tras tocar varios palos, llegó el tema de las relaciones afectivas, y fue entonces cuando me obsequió (una sorpresa total por mi parte) con una frase simpática, didáctica, y cotidiana:
- El buey suelto se lame solo.
Letal.
Tras unos minutos, bajé junto a mi madre por el ascensor y salimos a la calle. Mi abuela, con su pelo negro y su moño folklórico nos despedía desde el balcón. Nos fue diciendo adiós todo el camino hasta doblar la esquina. Y como siempre hago, justo antes de doblarla, giro la cabeza para verla una última vez; allí sigue desde su balcón, majestuosa, impasible al paso del tiempo, radiante, sencilla a la par que magnífica, son su brazo todavía moviéndose al son del adiós, sonriendo hasta la próxima.
Lo cierto es que tengo dos que me quieren bastante, y aunque es obvio que mi abuela M. me idolatra, y, sin duda, soy su nieto favorito (mis hermanos están de acuerdo), hoy es mi abuela C. quien ocupa el lugar de coloquio.
C. vivió (y creo que aún vive) otros tiempos y por ello no comprende la vida moderna. Está alejada de ruidos mundanos, odia viajar y sufre si yo lo hago, siempre ve que 2+2 sean 4... En resumidas cuentas es una completa antítesis de mi forma de ver las cosas; eso es lo que precisamente hace que me guste cada vez que voy al poblado irme a su casa, sentarme en su mesa junto al brasero, y poner sobre el tapete tortuosos temas de la actualidad personal. Tras tocar varios palos, llegó el tema de las relaciones afectivas, y fue entonces cuando me obsequió (una sorpresa total por mi parte) con una frase simpática, didáctica, y cotidiana:
- El buey suelto se lame solo.
Letal.
Tras unos minutos, bajé junto a mi madre por el ascensor y salimos a la calle. Mi abuela, con su pelo negro y su moño folklórico nos despedía desde el balcón. Nos fue diciendo adiós todo el camino hasta doblar la esquina. Y como siempre hago, justo antes de doblarla, giro la cabeza para verla una última vez; allí sigue desde su balcón, majestuosa, impasible al paso del tiempo, radiante, sencilla a la par que magnífica, son su brazo todavía moviéndose al son del adiós, sonriendo hasta la próxima.
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lunes, 4 de abril de 2011
1:1 Vs. 1:N
En el Uno contra Uno debería ser donde más claramente se evidencian las carencias personales, los fallos, las manías, la imposibilidad afectiva. Creo justo lo contrario; cuando tienes una cita a solas es donde mejor te vendes, donde tienes toda la atención, donde la autopublicidad es máxima, no tienes competidor más allá de ti mismo. Con lo enamoradizo que es el ser humano, pienso que en la mayoría de estas citas daríamos el sí quiero salvo que el contrincante sea un alma pesada y atormentada de cuidado. Reconozco que soy fácilmente sorprendible, y que en los pocos 1:1 he salido profundamente fascinado (enamorado son palabras mayores). Cuando la mirada felina de Viejuno aparece, ya está todo hablado.
En una reunión, N personas, en cambio, que captes la seducción es harto difícil. Apenas veo chicas que sobresalgan sobre la masa (no estoy hablando de físico, ojo). Captamos miradas puntuales, observamos sonrisas cómplices y puede que algún que otro movimiento breve y sutil de acercamiento, pero es bastante complejo que pueda llegar a sentir ese impulso (más allá del cuerpo humano físico) si no me dan el feedback necesario. Es muy difícil que me enamores entre la multitud con tres miradas y dos sonrisas. Pon un poco de calor.
Así nos va.
Aquí dejo la canción que me lleva martilleando la cabeza todo el fin de semana a raíz de una noticia de la radio. Aunque el video que mola es éste.
En una reunión, N personas, en cambio, que captes la seducción es harto difícil. Apenas veo chicas que sobresalgan sobre la masa (no estoy hablando de físico, ojo). Captamos miradas puntuales, observamos sonrisas cómplices y puede que algún que otro movimiento breve y sutil de acercamiento, pero es bastante complejo que pueda llegar a sentir ese impulso (más allá del cuerpo humano físico) si no me dan el feedback necesario. Es muy difícil que me enamores entre la multitud con tres miradas y dos sonrisas. Pon un poco de calor.
Así nos va.
Aquí dejo la canción que me lleva martilleando la cabeza todo el fin de semana a raíz de una noticia de la radio. Aunque el video que mola es éste.
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