lunes, 19 de septiembre de 2011

Si tú me dices ven, lo dejo todo. Pero dime ven - Albert Espinosa

Dedicada a todos los que siguen queriendo ser diferentes y luchan contra aquellos que desean que seamos iguales


Desearía que existiese una persona así en el mundo… Una madre o un padre que me llamase para preguntarme si iré a comer ese domingo, si estoy bien, si soy feliz, si tengo suficientes calcetines, si ahorro, si estoy convencido de estar con esa chica, si voy a tener niños con ella, y cuándo y cómo los educaré.



- Te propongo algo: quédate aquí tres días, te enseñaré a ser fuerte con el deporte, veremos cada noche un clásico de vida y revelaremos lentamente las fotos… Ocho antes de cada amanecer.
- ¿Y luego?... – pregunté-. Tras los tres días…
Me imaginaba la respuesta, pero quería escucharla de sus labios.
- Luego deberás volver. Pero lo importante es que durante tres noches pararemos el mundo.
- ¿Pararemos el mundo?
Asintió.
Me tocó por segunda vez el hombro y en esta ocasión, además, me acarició el cuello con suavidad.
- ¿Nunca has parado el mundo?
- ¿Qué es parar el mundo?
- Parar el mundo es decidir conscientemente que vas a salir de él para mejorarte y mejorarlo. Para poder moverte y moverlo mejor.
» En ese tiempo debes intentar que nadie ni nada te cree problemas.
» Alimentarte de buena literatura, de buen cine y, sobre todo, de la conversación de una única persona que te inspire en este mundo. ¿Y sabes qué…?
- ¿Qué? – dije emocionado y fascinado.
- Luego el mundo te premia. El universo conspira a favor de los que lo mueven. Y ésos son los que lo paran.


Pero todo cambia por la noche… En plena madrugada fíjate en los edificios altos y verás que hay pocas luces encendidas, muy pocas. Casi todo el mundo duerme, tan solo hay algunos que están despiertos… Y ésos son los que buscan, y los que encuentran. » A esas altas horas de la noche, en las que todo el mundo duerme, ellos están amando o gozando de conversaciones intensas… Y ese sentimiento y esas palabras cambian su vida. » Joven Dani, siempre debes poner en tu vida más noches que días…



- ¿Quienes son? - pregunté.
— Mis perlas — sonrió —. Cada año de mi vida he buscado doce perlas. Doce personas
que no conociera pero que se me aparecieran y marcaran mi mundo de tal manera que
mi yo virara.
— ¿Mi yo virara? —repetí.
— El Sr. Martín fue una perla de tu vida — me lo ejemplificó y yo se lo agradecí—. Fue una joya que el mundo te dio y, aunque han pasado los años, aún la conservas... Eso confirma qué gran perla fue, pues el tiempo no le ha quitada nada de su brillo ni de su intensidad.
......
— Con el tiempo, algunas perlas pasan a ser diamantes. Cada ochenta o noventa perlas
aparece un diamante... Un diamante, para que me entiendas, es una de esas personas
que se hace tan básica y tan importante en tu vida que parece creada únicamente
para ti.


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