miércoles, 24 de febrero de 2016
No pierdas los papeles
domingo, 24 de enero de 2016
Concierto en el más allá
¿Por qué ocurre? Lo desconozco. Pero ocurre, es más que evidente.
Me sorprendo a mí mismo mirando al escenario mientras la banda de música, de más o menos caché, de más o menos talento, eso no importa, interpreta sus mejores temas y la gente baila - se contorsiona o patalea, cada uno como mejor sabe divertirse -. Me descubro a mí mismo lejos de allí, pensando en otra vida, en una vida que no es la mía. Siendo otro que no soy. Con gente desconocida que no son mis amigos.
No me malinterpretes, no es que no me divierta. Soy un tipo con suerte; estoy donde quiero estar, con quien quiero estar y oyendo lo que decido oír. Será eso que dicen que la música te teletransporta y te evade, te hace imaginar vidas paralelas con lanzas y caballos y doncellas y botellas de ron que trae el mesonero.
Y de repente algo sucede, algo que me hace retornar; me despierto y vuelvo a la sala. Al concierto que tengo a 15 metros y a la vida que he ignorado durante 30 segundos de evasión. A mi vida, ésta sí. La que me gusta. Me divierto con mis amigos, conozco a nuevas personas, abrazo a otras que llevo mucho sin ver y me sale la arruga en la mejilla de tanto sonreír.
Voy al baño y me miro al espejo. Y la mayoría de las veces, me reconozco.
Mañana he quedado para ir a un concierto. ¿Quieres venir conmigo?
miércoles, 6 de enero de 2016
Propósitos de año nuevo - 2016
1 - Aprender a usar la camaraca de fotos.
2 - Volver a escribir cartas. Y mandarlas.
3 - Volver a correr (o equivalente).
4 - Viajar a un nuevo país, y así poder siguiéndole ganar a Rubén y su prima.
5 - Volver a disfrutar de un par de festivales.
6 - Tener paciencia, y constancia.

Volver a retomar la escritura. Y publicar en el blog.
viernes, 12 de octubre de 2012
Gracias a los detalles
Recientemente he tenido la suerte de reencontrarme con gente que me aporta grandes conversaciones, y que llevaba tiempo sin tratar. Me gustan las personas que se ocupan de los pequeños detalles, y te regalan pequeños objetos carentes de un alto precio, pero de un impresionante valor por todo lo que significa(n).
Gracias a todas esas personas que me obsequian eventualmente con partes de su vida, y que construyen la mía.
El peso del mundo se está rebalanceando. Algunas cosas ahora me pesan muchísimo más que otras.
…every little piece in your life will it mean something to someone?
miércoles, 21 de marzo de 2012
Noches i-rreversibles
Todo el mundo habla de que empieza la primavera. Y aunque signifique lo mismo, nadie menciona que hoy termina el invierno.
Me gusta el invierno. Bueno, más que el invierno, la idea de invierno. Ese frío polar que te quitas embutido en una capa y otra más de ropa. Esa taza de té que agarras y rotas entre tus manos mientras las mejillas vuelven a sonrojarse. Taparte, casi metido en el brasero mientras te abrazan. Los baños de agua calentísima.
Las noches que sales de la Obbio, del Utopía, y tras haberlo pasado de muerte dentro, risas con la Chinkara, bailoteos demoníacos con Petisse y los demás incombustibles, noches largas, noches raras, sales a la calle. Y chispea. Esa lluvia tenue. Te cubres con la cazadora, dos besos fugaces a la masa, y corres como alma que lleva el diablo a casa. El refugio. La cama.
Necesito reeditar este invierno. Me he dejado un par de cosas en el tintero.
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viernes, 2 de marzo de 2012
Notas abandonadas en la cama
Salí sudando de la cama y me metí en la ducha a quitarme ese olor a deseo. Mientras, con el cigarro aún latiendo, pudriéndose en el cenicero de la mesilla de noche, oí que te marchabas con un portazo. Al volver al dormitorio encontré tus restos. Estos restos, pocos restos, los restos de un naufragio.
Suena: Bertrand Betsch - Pas de bras, pas de chocolat
jueves, 24 de noviembre de 2011
All my grill
Saltar, sudar, movernos. Fijarme en tus muslitos de acero. Quiero acabar agotado, quiero cocinarte entera, vuelta y vuelta, toda a la parrilla.
No tardes, que no tengo mucho fuego en las hornillas.
martes, 1 de noviembre de 2011
sábado, 22 de octubre de 2011
lunes, 3 de octubre de 2011
Reset vital
Después de los años que llevo dando por culo con el tema del móvil y Movistar y demás, me he liado la manta a la cabeza, los he mandado a zurrir mierdas, y me he pasado a Orange para conseguir un smartphone en un borrón y cuenta nueva total: pérdida de contactos y lo que es más duro, de todos los mensajes grabados durante casi cuatro años, muchos bonitos, otros tristes. Divertidísimos, que levantan el ánimo, que ponen a cada uno en su sitio.
Todo fuera. Reset a mi vida.
Empiezo a construir la agenda...
sábado, 1 de octubre de 2011
RiderRunner, nunca a tiempo
El gran Yoda desde la distancia me daba sabios consejos, a no ser bruto, marcar los tiempos, estirar adecuadamente. Yo quería hacer esta carrera para dedicársela a él, y a su foto de entrada en meta llorando.
Incluso el Gallo me animó empezando a correr conmigo, y haciéndome que me fundiese un pastón en unos cascos hipermegaguays. Roo contribuyó con el apodo: RiderRunner.
Estaba haciendo unos tiempos magníficos, mi progresión era más que lineal, iba a por todas.
Luego todo cambió. La maldita lesión me atacó de lleno, dejándome k.o. una semana y media, más cojo que Viviano. Para paliarlo tengo que irme de Sevilla este finde, no podría soportarlo. ¿Dónde encuentro yo una masajista a tiempo que me cure y me cuide?
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viernes, 23 de septiembre de 2011
Otoño 2011

Echaré de menos esa playa, esas noches, esa gente, ese desenfreno, esos mensajes a destiempo, esa prisa provocada, ese caos, esos viajes, esas ciudades, esas lujurias y azoteas.
He abusado de los fines de semana, y soy adicto a esa droga. Espero que tú sepas desengancharme.
jueves, 8 de septiembre de 2011
CV (y dos)
No era su primera prueba de selección, y dado el poco aguante que se tiene hoy en día en determinadas empresas que no miman a sus empleados, no iba a ser el último. Pero ambos dos ansiaban ese puesto, y lo iban a luchar hasta el posible duelo final.
Salió la asistente de dirección por la puerta lateral e hizo entrar primero al candidato del traje negro.
El chico de la camisa blanca esperó pacientemente. En esa silla de diseño de varios cientos de euros se sentía extrañamente cómodo. Los cuadros impresionistas le evadieron los minutos en los que tardó a salir el chico de la chaqueta. Éste, al pasar por su lado de camino a la salida, intento sonreir con suficiencia, aunque solo pudo esbozar una mueca y, altivo, dijo:
- Lo siento, chico, no vas a tener nada que hacer. Tengo un MBA en Harvard, soy licenciado en Dirección de Empresas y tengo dos módulos superiores de Gestión de personal y Administración de Recursos Materiales. He tenido diversa formación en varios países europeos, con lo que domino el inglés, alemán, francés y ruso. Vete a casa, estás acabado. ¿O es que tienes mejor currículo?
- En mi cv solo pone una cosa, pero estoy convencido que es mucho mejor que la suma de todas las tuyas - dijo sonriendo.
El chico de blanco se levantó, se dirigió al despacho del director mientras el chico de la chaqueta negra se alejaba. Entró, cerró la puerta y se sentó frente a un hombre imponente con bigote que le tendió la mano fría.
- Y bien, ¿dónde está su currículum? ¿Qué tiene que decirme para que le contratemos a usted?
- No necesito un currículum lleno de experiencias solitarias y que me llenan la casa de manuales. Y tengo solo una cosa que decirle para que me contrate. Soy feliz. Tremendamente feliz...
martes, 2 de agosto de 2011
Sarah Polley, como.. Ann.
Sin ganas.
Y, como las veces que me ha ocurrido esto alguna vez, sé perfectamente a qué se debe, aunque me empeñe en negarlo.
viernes, 20 de mayo de 2011
lunes, 7 de marzo de 2011
Abrazos rotos
11 aviones en 38 días. 10 ciudades. No saber dónde te levantas, ni para qué durante segundos. Ducharte solo. Comer solo. Dormir solo. He estado tan solo, que hasta la he echado de menos.
Hace poco, en un viaje, con el coche por un pueblo perdido, caí en la cuenta que nadie en ese momento sabía que estaba allí. Si me ocurría algo en ese momento nadie podría socorrerme, ni saber mis pasos, ni ubicarme, ni dar pistas. Echaba de menos el poder avisar a alguien qué iba a hacer durante esa tarde.
Así que un poco más tarde he adquirido una costumbre, estar más cerca de la gente que quiero. En cualquier ciudad en la que estoy, siempre mando 3 postales a la gente que es fundamental en mi vida. Mis progenitores, Iker, Edu. Me gusta la idea de que crezcan con mis andanzas.
Aunque a ella sí que la echo de menos. Mucho más. Hace unos días, el hombre de hielo tuvo una fisura, se resquebrajó, e incluso sintió el fuego. Así que, aunque era una paliza más, era necesario hacerlo. El último de los viajes en un mes. Unos kilómetros más. Puestos a rizar el rizo, quise sentir mucho más: era necesario pensar en tiempos bonitos, en sacrificios que hizo, en como supo sobreponerse a la adversidad.
Tenía claro que si ponía una de esas dos canciones en el coche terminaría derramando lágrimas. Pero.. quería hacerlo. Quería llorar, me pedía el cuerpo ser feliz. Puse el disco Mayo’09, el que contiene ambas dos canciones (es curioso como en los discos se guardan estados de ánimo; mayo es totalemente sensorial, abril es muy cañero, fiestero, y septiembre es asquerosamente melancólico). Y, desde el momento que sonó (no tuve ni que esperar al minuto tres (el momento culmen))...
Lloré.
Sonreír llorando de felicidad es una de las mayores experiencias satisfactorias posibles.
Aunque lo mejor estaba por llegar. 48 minutos más tarde, cuando mi madre me abrazó y me llenó de vida, el mundo restante me importaba una mierda.
martes, 22 de febrero de 2011
La teoría del 3 ártico
Me pareció un buen plan, y pensé que me gustaría ponerlo en marcha. No tuve que pensarlo mucho, en breve me vi con dos viajes organizados, y 27 días fuera de mi casa. Es cierto que no han llegado a 33, pero durante ese tiempo, solo he usado, de mi excesivo armario, 3 camisas, 3 jerseys (uno ni me lo he llegado a poner), 3 camisetas, 3 pantalones, 1 pantalones cortos, una chaqueta, 3 camisetas de entretiempo, y un pantalón de pijama (no cuento la ropa interior, que como podéis suponer, solo llevaba una muda para todo el mes ;P).
Doy fe de lo mismo. Se puede estar perfectamente con solo esa cantidad. El resto es puro lujo. Para celebrar que lo he conseguido, en el viaje de vuelta fui a comprarme unos pantalones vaqueros negros. Pero no encontré ninguno que me gustase, así que me compré una casaca.
Ahora en casa miro mi armario, y me pregunto en qué momento empecé a creer necesitar cosas que desde luego son más que innecesarias.

Hablando de hogares. Fue muy bonito volver a casa después de tanto tiempo, y encontrar mi maravillosa habitación intacta, con todos sus/mis pequeños detalles , el pequeño de los ojazos en la puerta sonriendo, y tú tan guapa como de costumbre. Me gustó que me besases apasionadamente como Penny a Leonard tras llegar del Ártico.
viernes, 18 de febrero de 2011
Licores mentirosos malditos
Me prometí nunca hacerlo. Y creo que puedo garantizar que nunca lo he hecho. Aunque es cierto que la inhibición es mucho menor, y la gente "larga" por la boca en un estado feliz mucho más que lo que lo hacen en su monotonía habitual.
Ni corto ni perezoso me reté a mí mismo (a falta de que nadie me rete.... ¿capaz!?) a estar sin beber absolutamente nada de alcohol 3 meses, de enero a abril; y, desde luego, si bebía, que no fuese por una chica.
- Si bebo con una chica, que sea porque me apetece, no por "ligar" con ella - me decía.
No sé si me sorprendió más el volumen de mis falsas ilusiones o lo bueno que estuvo anoche ese Ribera del Duero...
jueves, 17 de febrero de 2011
Borrachos sensatos
Caminaba por el paseo Pereda, Santander. A lo lejos vi a la típica persona tambalearse. Una buena cuerna.. Al acercarme vi que se trataba de una mujer. Ese tipo de borrachos que hablan todo el rato solos, como recitando poemas, hablando a un amigo imaginario, relatando incoherencias.
Cuando estaba a punto de pasar por su lado, se giró, dio dos pasos hacia mí, me miró a los ojos con una serenidad pasmosa, y cuando (yo) estaba a punto de morirme de miedo, dijo, todo lo alto que pudo:
- Estar fuera de casa es una mierda. ¡Te hace confundir sensaciones!
Y fue justo entonces cuando empecé a temblar.










