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miércoles, 26 de septiembre de 2012

Otoño 2012

Se fueron los días de verano, de la escapada semanal a las playas desnudas, de las siestas vespertinas y los jaleos noctámbulos. Aplicando lo de no hay bien que por bien no venga, recién ha aterrizado el otoño, la estación magnífica, y todo lo que ello conlleva: me encanta mantener mis manías y rituales.


-Tés, de todo tipo, a media mañana, tras almorzar, en la Cacharrería.

- Incienso, una vez al día. Recién comprado de Vietnam, dota a la habitación de un aroma único, mezcla de papel usado, canela, pelos de Viejuno y pensamientos impuros.

- Idas semanales a Venecia, redescubriendo nuevos locales.

- Cenas en casa, con Billie, con Nina, con Eli Paperboy, con Keb’Mo’ y demás bluseros y jazzeros que ayudan a la preparación. Cine en V.O. tras los suculentos manjares arropados por el calor de la lumbre y el ronroneo de Vieju en las pantorrillas.









- El abrigo que sientes al ponerte una manga larga y salir a la calle bajo el cielo gris.

- Pasear por el centro, deteniéndote en lugares nuevos, observando lo que acontece. Buscar tu mano.

- Echar los euromillones una vez a la semana buscando una suerte completa.

- Comprar plantas, regalar libros, prestar música.

- Volver a escribir.

- Ser feliz. Hacer feliz.

Y hoy ha empezado por fin a llover. Es hora de mojar los pensamientos y limpiar las pamplinas del alma. Es hora de alimentar lo que realmente importa.





  

martes, 11 de octubre de 2011

Méteme prisa

Con lo bien que se estaba en la cama...


El color de la prisa. Las legañas en el suelo. Me gusta Madrid y su metro y sus estaciones a primera hora. No me refiero a esa humanidad en los vagones, ni a esos empujones exentos de culpa, ni siquiera al hediondo aroma de las catacumbas repletas de personas.

Es el devenir de la gente lo que me impresiona, máquinas mecánicas que se mueven al compás de lo dictado, casi automatizadas: ficho aquí, pico allá, me monto en éste, transbordo en la cuarta, corro en estas escaleras. Me refiero a esos cientísimos de seres humanos que deambulan de un lado a otro con la apariencia de tener las cosas muy claras desde que se levantan. Bostezos, bostezos. Más bostezos.

Nunca los veo más perdidos.


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domingo, 25 de septiembre de 2011

Reflexiones esquizofrénicas previaje

Mientras degusto mi primer té de otoño antes de volar de nuevo por viaje, esta vez al bonito Bilbao, empiezo a hacer cavilaciones que no me vienen nada bien.

Un té de Berlín

Mi hermana ha salido de casa y ni me ha dicho buen viaje, ni me ha dado un beso, ni me ha dicho que me echará de menos. Sé que es una tontería, y más aún tras lo que preparó (con Wero) a mi vuelta del último, pero aún así no me ha gustado la idea de acostumbrar a mi gente a que no estoy aquí cada dos por tres.

Prueba de amor

Viejuno, ya recuperado de su enfermedad, mira la cama negra y no quiere subirse. ¿Por qué? ¿Acaso él también que esa cama está infinitamente vacía y le da miedo perderse en ella? ¿Qué haces que no estás aquí? ¿Tampoco a ti te gusta luchar? ¿Te acomodas como una perra en cualquier moqueta o te sientes terracera como una gata? Me gusta pensar que una gata cuando quiere algo salta los tejados, araña a los perros y muerde a sus dueños, se enloquece como una posesa, pero su objetivo es claro y lo busca, sin importarle quien se le pueda montar encima.

Ni Viejuno quiere ya viajar conmigo

Coque Malla - La hora de los gigantes
No pidas permiso, agárralo, sal a la calle, cógelo, es tuyo.

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miércoles, 21 de septiembre de 2011

Maga Barcelona, cuánto __ me haces

La noche del 3 de septiembre pintaba mal. El concierto de Maga no salió según lo esperado. Mi cabeza vacilaba, estaba sombría, inquieta. Los Maga no ayudaban, quizá estaban pensando más en París que en Buenos Aires. Y además era noche previaje…

Me fui a Barcelona taciturno. Llevaba tiempo, ya lo creo. Pero ahí estaba Barcelona, recibiéndome con los brazos abiertos. Barcelona, respecto a todas las otras ciudades mundiales donde he estado tiene esa extraña cualidad: todo es posible.


Si quieres ser moderno, allí puedes. Si quieres algo clásico, allí lo tienes. Guiris, todos tuyos. Catalanes aguerridos, los encontrarás. Chicas malas, a espuertas. Mosquitas muertas, cada 3 calles. Aventuras, en cada kiosko. Me gusta la sensación de saber que allí nunca me faltará lo que quiera tener. Solo es divagar un poco hasta encontrarlo. Un fashion se sucede por otro más fashion cada 5 minutos, y ese a su vez por otro más a los pocos minutos. Y otra vez de nuevo. La ciudad juega contigo. Estás pletórico. Momentos después te sientes inferior. Te hace sentir bien, te hace sentir mal. A veces, llegas abatido al hotel ante tal explosión de tendencias, diversidad y buenrollismo.

Barcelona, la ciudad donde todo es posible si tú quieres, solo tienes que buscarlo. Solo eso. Pero yo ya no quería.


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jueves, 7 de abril de 2011

He pasado mucha hambre (sed) en mi vida

¿Y qué es el arte moderno?
Me preguntas, mientras clavas tu pupila verdosa en mi pupila
¿Y tú me lo preguntas?
El arte moderno es como una mierda pinchada en un palo seco, pero al revés.

Mira que lo intento, voy a exposiciones, galerías de arte y demás, pero es que me cuesta... Empiezo por el principio:

Deambulaba ayer por la tarde por mi Cluj (Rumanía) de adopción en aras de conocer la ciudad a base de pateármela, y tras haberme asistido 5 minutos a misa en rumano y haber comprado un par de cosas con posibilidad cero de comunicación (¡éxito!), observo que numerosos señores con pinta de bohemios soñadores se acercan justo al lado del sitio en el que yo estaba escudriñando detalles, dentro de una bucólica plaza con el cartel de una bienal de arquitectura.


Me acerco un poco, con cautela (le tengo prometido a mi madre no meterme en líos ( ¡sin éxito!) y veo que se trata, al parecer, de una exposición de pinturas bastante dispar. Decido que no tengo el coño para fiestas, y me doy la vuelta con la intención de irme, justo cuando descubro una mesa la mar de bonica llena de copas vacías, un señor y 4 ó 5 botellas de tinto y más tarde 2 botellas más de lo que posteriormente llamaría (yo) como dichoso licor maldito qué bueno estaba y como se sube.


Me armo de valor (si han entrado varios viejunos y, al menos, un par de niñas monas ahí no puede pasar nada malo), me doy la vuelta y empujo la puerta. Una mesa como recepción con los panfletos de los dos artistas de la obra. Alzo la vista, y ¡voilá! La primera en la frente: una pintura que se hace en 5 minutos de reloj suizo. Esto lo pinta fácilmente mi sobrino Íker (de un año y poco).


Me encuentro una primera sala sin gente (número 4), ando un poco mirando de soslayo a las pinturas sobre los lienzos de papel marrón a velocidad de vértigo, y me detengo en una que se llama Eva.


Si Eva está por ahí, Adán debe andar cerca. Intento buscarlo mientras topo con otras obras del otro artista (número 2) que no tienen nada que ver con el primero. Éstas me molan, los colores, los trazos, las ideas mejor definidas. También topo con un viaje de gente (número 1) que está escuchando atónita a los dos artistas hablar de lo suyo.


Ya que me voy a poner tibio de vino, intento al menos hacer el papel de que me interesa todo muchísimo. Desconozco el rumano, así que asiento mecánicamente de vez en cuando, sonrío cuando la gente lo hace, hecho fotos como buen fan del artisteo y aplaudo cuando terminan de hablar todos (educado que lo hicieron a uno). Me sorprende, dentro de mi exquisita sobriedad mental, que se cumplan todos los clichés en los artistas modernos: o gays, o excesivamente suntuosos. Aquí tenemos un señor con unas botas que le llegan a la rodilla por encima de los pantalones y al otro recién salido de un desfile de Channel. Unan con flechas ustedes mismos.


También me sorprende esta señora. Por su porte escuálida y su ropa ancha (sus numerosas prendas), su poca afición a la ducha, que había cogido 7 panfletos repetidos, que lleva un gorro parecido al que se ponía mi madre para el campo, y, sobre todo, por su mirada llorosa y de cristal.


Después de 13 minutos insufribles, termina todo y sale todo el mundo a tropel para afuera (no se puede tener más gana de tomar un vino gratis). En el momento en que la sala se queda vacía me encuentro con Adán. De Adán decir simplemente que el señor de las botas de cuello vuelto se habrá inspirado en Nacho Vidal por lo menos.


Los pocos que quedamos ya dentro salimos en comandita directos a la mesa de los tibios licores (a quien le importa el arte ahora), me tomo un par de temas que me ponen de lo mío, me quedo mirando a dos chicas que también me miran curiosas (pero ni yo soy Bardem ni ellas son Johansson ni Hall), pero me aburren, así que me pido un rico licor blanco, me pongo a sonreir a las viejas y a mirar a los cuadros de vez en cuando (cada vez los entiendo menos) y al rato me voy al hotel más a gusto que un arbusto (un poco chispeante) cuando se hacía de noche. Por cierto, justo enfrente de mi hotel rumano transilvano hay un cementerio (qué recuerdos de la serie de los vampiros de pequeño donde le entra uno por la ventana a un niño, de noche), pero esto lo cuento otro día.

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jueves, 17 de febrero de 2011

El pasaporte me echa humo

Hace años "la prima Inés" decía que ella siempre hacía dos viajes internacionales al año, y dos nacionales. Y, con una envidia sana, me propuse intentar hacer lo mismo junto con mi exnovia.

Con el devenir de mi perra vida, he acabado viajando al menos una vez por mes, así que lo cumplo con creces. Lo que me puse como reto para este año es terminar todas las comunidades autónomas españolas, que de las 17 aún me quedaban 4: Baleares, Galicia, La Rioja y Navarra.


Ayer tuve una epifanía y estuve planeando mis vacaciones de este año. Y lo veo claro. De las 4 semanas, dos están asignadísimas a Alemania (aunque ya se verá que pasa luego). Y las otras dos, para lo nacional... Este finde paso un día por la Rioja. La semana de vacaciones de julio, decidido el BBK Live y de rebote San Fermines en Pamplona. Y Galicia en la semana de septiembre con los que hacemos el Camino.

¿Dónde y cuándo Baleares? Ummm, incierta vida ésta mía. A ver si mi jefe se porta bien conmigo y me manda a recorrer mundo...


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viernes, 31 de diciembre de 2010

Chao, meraviglioso 2010

2010 fue un año de conciertos. The Killers, Christina Rosenvinge, Fatboy Slim, Orbital, We Are Standard, Love of Lesbian, Franz Ferdinand, Kasabian, The XX, Florence + The Machine, Gossip, Bloody Beetroots, Skunk Anansie, Maga, Placebo, U2, Iván Ferreiro...

2010 fue un año de viajes. Me propuse hacer al menos un viaje por mes, y vaya si lo conseguí: Barcelona, Madrid, Málaga, León, Murcia, Salamanca, San Sebastián, Mérida, el Algarve, México, Río de Janeiro, Perú (Machu Picchu!), Lisboa, Marruecos, Valencia, Teruel, Toledo, París y más ciudades de Francia, Carmona, Vejer, Edimburgo y ciudades de Escocia.. hasta aquí puedo leer.

2010, el año en el que me he hecho miles de kilómetros en el coche. Road trips maravillosos cruzándome diferentes países y lugares. Espero repetir.

2010, año de nuev@s amig@s, algunos cruciales en mi vida, quedaron por el camino otr@s (quizá no merecían la pena, el tiempo lo dirá), muchas raciones individuales, nuevos sitios conocidos, nuevas actividades enroladas. Mucha música, mucho cine, mucha lectura. Muchísimas putadas. Más de un altibajo emocional. Muchos disfraces. Mucha experiencia adquirida en todísimos los aspectos.

2010 ha sido un año de excesos incontables. Ha sido el año sabático nómada que me propuse concederme tras años de sedentarismo. Ha sido el hedonismo puro y duro que, en algún momento de nuestra vida, todos deberíamos tener.

¿Quizá el mejor año de mi vida? Quizá. Pensarlo me ha recordado, y muy mucho, a este trozo del capítulo de How I met your mother - s04e24.



That was the year I got left at the altar,
it was the year I got knocked out by a crazed bartender,
the year I got fired,
the year I got beat up by a goat… a girl goat at that,
and damn it
if it wasn't the best year of my life.



Prepárate, 2011.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Alone in Peru

Llegué del viaje de avión agotado. Hice el check-in, deshice la maleta, me di una ducha tibia, y ni siquiera me dio tiempo a ver la película que elegí; caí dormido profundamente a los pocos instantes.

Amanecí tempranísimo. Era mi primer día en Perú. Retocé un par de horas pero a las 7 ya estaba harto de las arrugas individuales de las sábanas. Desayuné frugalmente un poco de fruta, y subí de nuevo a la habitación. Me lavé los dientes, me puse ropa de deporte y decidí subir al gimnasio.

Observar como se despierta Lima desde una 11ª planta con la pared frontal acristalada y sudando a chorros mientras sonaban los remixes del nuevo disco de Interpol, Not even jail y Public pervert, Sjonarspil de Rökkurró y Good lovin' de Richard Ashcroft es un recuerdo triste que no olvidaré. Los taxistas pitaban, los comercios empezaban a abrir, las nubes cada vez eran más grises en esta ciudad donde nunca sale el sol en invierno. Allí me hallaba, solo, insomne, dando saltos a la comba y haciendo elíptica. Mis pensamientos saltaban de un lado para otro, paralelamente a mis piernas. Qué sacrificado es viajar solo, me dije. Estaba totalmente perdido. Lost in translation.

Todo el mundo me diría qué suerte la mía por andar de viaje de nuevo. Pero hay momentos que no son divertidos, que desearías estar en casa, que te gustaría tener un hogar con lumbre. Momentos que no salen en Facebook.

Empezó a sonar Apparat - Fractales part 1, y empecé a sonreir. Bastaba de estar triste. Era hora de cambiarse de traje y ponerse el de todos los días. De nuevo.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Macho Picha

Eres una obra de arte. Y no todo el mundo lo advierte. Yo sí, tengo la suerte de poder contemplarte en breve.


Machu Picchu es considerada al mismo tiempo una obra maestra de la arquitectura y la ingeniería.


Querer es poder. Qué ganas.

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lunes, 13 de septiembre de 2010

Bajo tierra

Según la Wikipedia, la pachamanca es un plato típico del Perú basado en la cocción, al calor de piedras precalentadas, de carnes previamente llevados a maceración con especias, asimismo de productos originales andinos adicionales, como papas, camote y eventualmente yuca.

Es decir, a grandes rasgos, hacemos un hoyo, metemos la carne, la tapamos con piedras y un montón de arena (aislada por plásticos ésta última), y al tiempo la desenterramos y la comemos más sabrosa.



En el día a día hacemos esto también. Enterramos sentimientos y los despertamos al cabo del tiempo. La mayoría de las veces, suelen saber mejor.

jueves, 8 de julio de 2010

Menudo viaje te daba

Pensé 2010 como un año de experiencias. Y qué mejores experiencias que los viajes. Decidí, por tanto, viajar no mucho (como hasta entonces) sino muchísimo. Me dije que, al menos, haría un viaje por mes, y que si no era profesional, lo pagaría de mi bolsillo.

Me dije, así mismo, que este año repetiría destinos de viaje. He estado en algunos sitios en los que no saqué el partido que quise, así que este año sería el de volver de nuevo, y cambiar ese recuerdo. Candidatos: Cádiz, Edimburgo, París, Lisboa, Barcelona…

En enero estuve en Barcelona. En febrero me fui a Madrid y a Cádiz. Marzo para el precioso León. Abril empezó con Edimburgo y terminó con Murcia. Mayo y México siempre irán unidos de la mano. Junio, mitad de año, qué mejor destino novedoso que Río de Janeiro.


Empieza julio, y con la excusa del Optimus Alive me piro con vacaciones a Lisboa y Oeiras.


Siguientes destinos previsibles: París a ver a Conchi, el Fringe con Pako, Doramas y Miriam, Barcelona con Lucre, el Cabo de Gata, y, como fin de fiesta, el viaje al que renuncié el año pasado por gilipollas cagón y que de este año no pasa: el MakeTheGirlDance, road movie con Jass por Europa.


No puedo parar de crear.

lunes, 5 de julio de 2010

Viaje Rio de Janeiro – Madrid, 3/3 : desenlace y secuelas

(…esta historia viene de aquí)

Anda que la debes estar liando fina – me decía, observando la escena desde los ojos de cualquier pasajero del avión cercano a dónde yo casi me desvanecía.

Seguía con un nulo control de mi cuerpo, y solo mi conciencia me permitía estar anclado al mundo real. Pasé los peores minutos de mi vida, y no dejé de pensar en mi querida Isabel en esos momentos. Lo de la luz al final del túnel es cierto para hacer un balance de sentimientos. Para mí fue asquerosamente clarificador.

Dejé de sudar al rato, las punzadas fueron remitiendo, y al poco supe que mis párpados volvían a ser esclavos. Abrí los ojos con miedo de no ubicarme (¿vería el purgatorio? ¿El infierno quizá?), y me encontré a mi querido Juan al lado, tomándome la tensión, aplicándome toallas húmedas, cuidando de mí como hacía tiempo que nadie me cuidaba. Me mimaba. Me dijo que tenía la tensión a nivel de caniche tobillero, y que me quedase ahí un buen rato. Me dieron coca-cola (¡la chispa de la vida!), me incorporaron poco a poco, todo fue normalizándose. A los pocos minutos volvía a mi asiento por mi propio pie. Afortunadamente no me había meado encima ni nada aún peor.

Fui incapaz de conciliar el sueño ni de tomar el desayuno, pese a las advertencias de Juan. Me daba miedo a mí mismo. No dejaba de pensar y pensar, ordenar ideas, establecer objetivos, pensar en el futuro que vi perdido minutos antes.

Llegué a Madrid, hice hora, y de nuevo volé hasta Sevilla. En el aeropuerto recogí la maleta, y me fui a la calle, necesitaba por fin aire fresco. Por primera vez en mi vida deseé que alguien estuviese esperándome. Nadie fue a recogerme, nada nuevo. Me puse los auriculares a máximo volumen, carpeta Music that makes El señor Ríder happy como prioridad uno desde el aeropuerto a casa.

¿Se puede abrazar a alguien tan fuerte que te agarre por dentro?

Se dice que una persona, para ser plenamente feliz, necesita 14 abrazos sinceros al día.

Llegué a Sevilla con ganas de abrazos. Invité a cenar a una amiga. Necesitaba una enorme sesión de risas. Fue genial volver.

Ahora aprovecho cada día aún más si cabe. Sonrío, pero sobre todo vivo como quiero y no siento miedo ni espero al futuro. El futuro es dentro de tres segundos. ¿Vas a seguir sentado criando culo? Sal a la calle y haz lo que quieras hacer ahora.

ACTUALIZADO (antes las dudas no resueltas al parecer): oficialmente fue una bajada de tensión con amago de lipotimia, pero...

a) ¿Fue Avivit y el agua de coco?

b) ¿Y si la tripulación me habían envenenado y por eso se reían con Juan al pasar a mi lado? ¿Se dedicaban al tráfico de órganos?

miércoles, 30 de junio de 2010

Viaje Rio de Janeiro – Madrid, 2/3 : improvisado show en el avión

(…esta historia viene de aquí)

Para que mi madre y mis guapas no se preocupen y se queden más tranquilas puedo decir que no me pasó nada, que es una frase hecha, que justo Juan me entretuvo tomando un café al bajar del avión, y esos 5 minutos hicieron que no me montase en el tren (sino en el siguiente) que descarriló minutos más tarde y en el que iba a ir.

Pero no, eso no fue lo que pasó

Estaba en el avión, tras cenar la pasta y la tarta de arándanos y tras hablar con Juan, intentando dormir. El espídico Juan se había despertado un par de veces. A mí me dolían ya las rodillas de chocarme con el asiento de delante, y no sabía como poner las piernas, hacia el pasillo, contraídas y en alza contra el asiento de delante, cruzadas bajo el culo…

Dormité un rato. Como no uso reloj y apago el móvil no supe durante cuanto tiempo, pero me levanté con un poco de sed, con frío (esto es muy inusual en mí) y con un par de punzadas en el estómago. Aunque la señal de cinturones estaba encendida, me levanté a por agua. Juan tampoco estaba sentado a mi lado. El grosso de pasajeros dormía.

En la parte trasera del avión la azafata me dijo que no podía estar allí, habían anunciado turbulencias. Bebí mi vaso de agua (me costó muchísimo), volví a mi asiento, me tapé con la manta y me puse mi pañuelo negro en el cuello. Me quedé dormido durante un rato (ni idea de cuánto...) hasta que me despierto empapado en sudor, y con la barriga a rabiar de punzadas. Algo me había sentado mal, no sé si la comida, la insolación, las posturas, ¡qué!

La única feliz idea que me viene a la cabeza es ir al baño a echarme agua en la cara porque me encontraba fatal. Me limpio el suudor. Juan sigue sin estar. Luces de cinturón aún encendidas. Me levanto, empiezo a dirigirme al baño, doy 4 pasos, y noto como empieza a nublarse un poco todo.

-Supongo que es el típico mareo de cuando te levantas muy rápido – me digo.

Doy dos pasos más, y empiezo a ver cada vez menos. Se me empieza a nublar absolutamente todo, y empiezo a andar con los ojos cerrados, tanteando el angosto pasillo con las manos, de memoria. Un par de pasos más, los ojos totalmente ciegos, los brazos me empiezan a fallar, y las piernas ya no andan. Veo que no me recupero, y empiezo a plantearme la posibilidad de tirarme al suelo antes de caer fulminado. No creo que llegue al servicio.

Es la primera vez en mi vida en la que he pensado que hasta aquí he llegado, que iba a morir. Ninguna parte del cuerpo me respondía más allá de la consciencia de lo que me estaba pasando, pero ni podía hablar, ni podía ver, ni podía moverme.

Me quedo de pie, quieto, inmóvil completamente, agarrado con los dos brazos a dos asientos opuestos para intentar estabilizarme. Pasan segundos eternos en los que pienso que estoy a 10 km de altura, a varias horas de llegada a un aeropuerto, y lo poco que le gustará a la gente estar con un cadáver en esa situación. Noto justo entonces que me agarran del brazo derecho, y, como un autómata, el cuerpo responde y lo cojo yo con el mío.

- ¿Estás bien? - me pregunta. Estoy mareado - respondo.

Noto que se levanta, se pone a mi lado, me estabiliza, me coge del otro brazo, me sienta en algún sitio. No veo, soy el espectador de mi cuerpo blando. Me dicen que va a buscar a alguien. Pienso en que Juan es médico, pero mis cuerdas vocales no me ayudan.

Más que nunca siento que voy cada vez peor, que me están fallando cada vez más órganos, que estoy perdiendo puntos de vida.


Estoy sudando entero, noto que me caen gotas de la frente y las mejillas sobre la camiseta de ET, siento a veces que me voy a caer de lado y entonces una mano amiga me sujeta, y me vuelve a balancear hasta la posición de equilibrio. Me ponen manos sobre la frente, me toman el pulso en el cuello, me aflojan un poco el cinturón.

- Hay que tumbarlo en el suelo – dice una voz masculina a alguna audiencia - . Te vamos a tumbar en el suelo, ¿ok? – parece decirme a mí.

En un esfuerzo superlativo por intentar no morirme (eso creía, en serio, me dolía todo el cuerpo y llevaba un tiempo que no podía abrir los párpados como angustia máxima) mis cuerdas vocales articulan un “Yo no puedo moverme” a lo que me responde la misma voz “No te preocupes, nosotros lo hacemos”, y en menos que arde una candela de papeles estoy asido por numerosas manos que me desplazan de mi asiento (¿dónde estaba?) y me tumban en un suelo espacioso (¡¿en qué suelo?!) tó lo largo que soy (solo con las rodillas en alto). Sigo con un calor apabullante, con el estómago que me iba a reventar, con sudores fríos, y sin poder mover ni un músculo de mi cuerpo. Solo puedo oir voces y pensar.

El desenlace, y las secuelas, en la próxima entrega.

lunes, 28 de junio de 2010

Viaje Rio de Janeiro – Madrid, 1/3 : parecidos razonables

Mi viaje a Río empezaba bien. Prometía. Si de todas las personas más atractivas a nivel visual de las que iban a montarse en el avión eligiésemos a una, vale, sería yo, pero la segunda sin duda sería él. Metro noventa de negro (café manchado), rastas, perilla a lo Zappa, bolso de tía, Ipod con música bien alta y camisa rosa moderna sobre camiseta de colores. Gafas de sol dentro del avión incluso. Para haceros una idea gráfica, era una mezcla de Lenny Kravitz con Carlinhos Brown.
Mi imán con la locura se ve que está magnetizado a tope. De 300 plazas del avión, justo lo tenía sentado al lado. Fue un poco antipático al principio, pero luego se mostró afable, interesado en lo que haría en Río, y me dio algunas directrices de lo que ver, como actuar con las chicas, donde invertir el dinero y qué gastronomía no perderme. Es curioso, cuando hablaba español (vivió en Argentina un año) era el más correcto de los señores heterosexuales, pero cuando hablaba en portugués (con otros compañeros de avión) su tono se volvía chillón y tenía unas maneras y unos gestos muy femeninos. Muy.
Como diría Tyler Durden, una de las raciones individuales de personas de lo más interesante.

El doble de Lenny me dijo que yo tenía un aspecto de argentino que echaba para atrás. No fue el único. Antes de que pasase un día en Río, ya me lo habían dicho 2 personas más, el taxista, y la recepcionista del hotel.

Me tuve que hacer una foto nada más llegar. Quería saber como luce un argentino.

Los argentinos están buenos, según se aprecia


Mi viaje desde Río prometía aún más. Antes de salir, en el aeropuerto, con 3 horas por delante, conocí a Avivit, una israelí guapísima que se parecía a Noa; hablamos bastante (me vino bien, tenía el inglés oxidado), me contó su aventura sudamericana y como conoció a su actual novio en Buenos Aires, y quedamos en tomar algo y hablar a la llegada a Madrid. Aunque lo mejor estaba por llegar. Un señor de unos 50 años, delgado, calvete, doble de Forges se me sentaba al lado en el avión después de mirarme 10 seg sin decir ni mú y ser yo quien le decía si quería pasar (él tenía ventanilla).

Me dijo que se llamaba Juan, que trabajaba como profesor de física en un instituto, pero que había hecho medicina, y que le encantaba viajar. No sé por qué extraño motivo se conocía a toda la tripulación, cosa que me turbaba. De hecho, el señor azafato1 me saludó a mí también al saludarlo, me dijo que (yo) le había caído bien y me ofreció un menú especial.

Juan era extremadamente raro. Tenía muchos tics, casi nunca se enteraba a la primera de lo que le decía, y lo hacía todo de forma rápida y mecánica. Estaba totalmente espídico. Sus miradas con el azafato1 me resultaban de lo más curiosas. Había un deje de picardía en el ambiente.

Juan no solo fue, creo, la mejor ración individual que he tenido hasta ahora, sino, quien me lo iba a decir, sería el que prácticamente me iba a salvar la vida alguna hora más tarde…

(continuará)

miércoles, 23 de junio de 2010

Ja sei namorar - Tribalistas

Esta ciudad.... ¡enamora!


Río de Janeiro


Bueno, lo que no es ciudad, más bien.

viernes, 18 de junio de 2010

Aprendiendo la samba

Precisamente hoy, que es tu cumpleaños, y hay que dedicarte las atenciones a ti, hoy, llego a casa, y encuentro sonrisas y letras en mi buzón.


Gracias, mi viaje mañana a Brasil será mucho más llevadero de este modo.


En mi fiesta de asteriscos, el punto es el que destaca.

viernes, 23 de abril de 2010

Edimburgo 2.0

Tuve que irme a Edimburgo a pasar frío, a notar como se me helaba el alma y ver que no me llegaba a mí mismo ni a la suela.

Tuve que descubrir allí que la noche es peligrosa, que las alimañas salen en manada, que buscan presa y muerden todo lo que les dejan, y que un buen cazador no es el que dispara por doquier sino el que espera agazapado a que los animales se aplaquen.

Entendí el valor de la amistad y sus silencios, los abandonos temporales y la suficiencia. Entendí que la sala de espera a veces es mucho más terapéutica que el quirófano.

Tuve que irme allí para recordar lo difícil que es entender ese acento infernal, esas costumbres tan diferentes, ver lo difícil que cuesta hacerse una vida en Escocia, que no es tan sencilla como desde aquí parece. Vi la soledad y los guettos nacionales dibujados en caras tristes con sonrisas.

Creía conocerme, fui a divertirme, y terminé equivocándome de nuevo. Fue divertido mientras duró.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Viaje en tiempos de crisis: sándwich viajero


INGREDIENTE 1: Pan de molde con ligeros matices de piel y plástico. Tamaño adecuado.


INGREDIENTE 2: Delicioso relleno dispuesto a ser degustado. (¡Menuda porte!)


La combinación de estos dos sabores puede llegar a resultar exquisita si se cumplen las siguientes condiciones:

  1. Hay que coger el "relleno" e ir doblándolo de tal modo que no salga por los límites del pan. Para ello vamos a ir doblando cada uno de sus extremos hacia un lado y hacia otro para que pueda colocarse cómodamente. Este proceso es laborioso, dado que el "relleno" es un ingrediente que a veces no resulta demasiado flexible y manejable.

  1. Si esto no se logra, una cosa que está totalmente prohibida es cortar los extremos, dado que se perderían los jugos y el "relleno" perdería su sabor. Si sucediera esto, es mejor someter al "relleno" a continuas sesiones de estiramientos para que logre la flexibilidad adecuada.

  1. Si se le quiere suavizar un poco la textura, puede untarse un poco de mantequilla en las caras internas del pan o bien directamente sobre el "relleno".

  1. Cerramos con mucho cuidado el sándwich. Este pan es un tanto especial, puesto que se unen los límites de las rebanadas entre sí para evitar que el "relleno" pierda aroma y sabor.

  1. No es aconsejable aderezar el "relleno" con especias como la pimienta, ya que puede provocar convulsiones del tipo estornudos que no resultan del todo agradable.

  1. Si después de tanto doblar el "relleno" no se consiguiese cerrar el sándwich debidamente, es probable que aparezcan contusiones. Para eliminarlas, es necesario masajear con sumo cuidado todo el "relleno" para ablandarlo, exceptuando en determinadas partes que, dada su extrema sensibilidad podrían ponerse duras. Si esto ocurriese, someter al "relleno" a una ducha fría.



Otros usos: Si no gusta el sándwich viajero, siempre se puede hacer una sopa de tortuga.



miércoles, 16 de septiembre de 2009

Nairobi

Recuerdo perfectamente mi última visita a Kenia.

Estando en Nairobi, apareció una negrita estupenda en mi campo de visión. No dejaba de saltar y dar vueltas con sus amigos en la plazoleta improvisada. Estaba embelesado contemplándola, me tenía fascinado. Un auténtico capricho. Cuando paró, sus ojos enormes y lastimosos se posaron en mí. Sin darme cuenta de cómo ni por qué arrastró mi torpe cuerpo hacia a un sitio apartado. No atendíamos al resto de la tribu viejuna que se agolpaba en derredor. Me dio a probar un zumo de piña que ella misma había preparado, jugoso líquido que saboreé mientras no apartaba mi mirada de su negro y ondulado pelo. ¡No podía creer mi suerte! En lugar de todos los fornidos mulatos, había elegido a este escuálido blanco para pasar el rato.

Tenía el estómago en ebullición, las crisálidas eclosionando, saliendo atropelladamente del capullo. Todo se precipitaba, yo no estaba acostumbrado a estar tan a gusto. Nos escudriñamos todas las facciones, llegando a los recodos del alma durante un rato. No podía soportarlo más, estaba temblando. Intenté dar un paso más, y mi mano temblorosa se dirigió hacia un mechón de su pelo.

- No - espetó, cortando mi avanzadilla, matando las mariposas, metamorfoseándolas en puntiagudas espinas.

- Lo siento – dije. Es que para mí eres la niña más guapa que…

- No es eso. Me molesta que me toquen el pelo.

Mientras yo me reajustaba (el amor es huracanado) y alejaba mi cara de sorpresa (incontrolable) ante tamaña curiosidad (ilimitado), se acercó a mí con previsibles malas intenciones. Cerré los ojos, y mientras esperaba la fusión de sabores, me volvió a engañar: se acercó a mi nuca, a mi oreja izquierda, a mi cuello, todo a la vez, a la zona neutra donde nadie repara, y aspiró todo el aire que sus pequeñas fosas nasales le dejaron.

- Me encanta tu olor - y aspiró una vez más. Adoro tu olor.


El resto de la noche y de la historia me lo reservo, no es tan sustancial. Pero esto es algo que siempre quedará de ese mágico momento. África, y su olor.


Ahora, en España, nadie me dice que quiere olerme.

jueves, 7 de mayo de 2009

Botswana

Apenas supe nada de este país más allá de que estaba en el sur de África hasta que los conocí a ellos.

Thuso y Tireloo fueron mis dos alumnos, y pasamos auténticos momentos hilarantes, motivados, fundamentalmente, por la diferencia de culturas, costumbres y acentos idiomáticos.



Me contaron varias anécdotas que me hicieron humanizar un poco su existencia. Porque hasta entonces solo sabía lo que dice la Wikipedia, y estaba en shock: La esperanza de vida es de 50 años, y se calcula que el 37,3% de la población esta infectada con el virus de VIH (SIDA), que éste si es de verdad y no el cuento ese de la gripe guarrina.


Aunque aquí Thuso se preocupa más del pedazo de pinchito que del Sida. Tireloo ni lo probó, musulmán.



Así que en el próximo viaje que se está rifando a Botswana tengo algunas papeletas, aunque espero y confío en que no me toque. Prefiero el sudor sevillano y el calor de los amigos, fijate tú como son las cosas.