miércoles, 7 de enero de 2009

Miradas que lo dicen todo

Leyendo El Ladrío, revista accesible desde El coloquio de los perros, he encontrado una pequeña joya. Si Carmen Molina Sújar llega a leer esto, simplemente decirle que me gusta mucho el texto, y que siga escribiendo.


A veces, cuando se baja del coche mirando cómo se dirige hacia el portal por la ventanilla del copiloto pienso: ¡Ahí va el amor de mi vida!

Sin saber por qué, y después de tanto tiempo juntos, me invade una sensación que ocupa todo

mi ser y que genera ese cosquilleo olvidado que, a veces, produce la rutina y la familiaridad de la

convivencia.

Es entonces cuando me doy cuenta de lo importante de retener ese pequeño instante y me

quedo allí parado, contemplando cómo se aleja, cómo se coloca la blusa o, simplemente, cómo

rebusca en su enorme bolso las llaves que nunca encuentra.

En ese diminuto momento se da la vuelta y me mira como diciendo ¿pero, qué haces ahí parado?

y yo, mirándola sonriendo, intento que lea mis labios para recordarle que ella es el amor de mi

vida, con la frase que sólo ella y yo compartimos.

Arranco el coche y al mirar por el retrovisor encuentro sus ojos mirando y presiento felizmente

que ella se encuentra disfrutando de ese mismo instante.


¿Tenéis una frase secreta?