domingo, 5 de abril de 2009

Llamas, naúseas

Aquella tarde calurosa volvieron a encontrarse Elvira y Raúl. Llevaban tiempo sin verse, y saltó la llama. Decidieron tomar un té, y hablar de cómo les trataba la vida, pero a medida que transcurría la conversación, el deseo no se enfrió al ritmo del té. Era inevitable acabar entre las sábanas, y ellos lo sabían. Miradas esquivas, charlas banales, segundos anodinos.

Abrieron la puerta de un empujón, y cayeron en la cama violentamente. La ropa duró puesta lo que dura una candela de papeles, de cualquier otra forma se habría producido una autocombustión. Las lenguas, ávidas, recorrían todos los recovecos bucales, el cuello, los torsos desnudos. Se mezclaron sin piedad, mimetizando sus cuerpos.

- ¿Puedo? – dijo Elvira.

Raúl asintió con la sonrisa, y ella situó sus caderas sobre sus labios, y empezó a cabalgar suavemente. La cadencia aumentó, la lengua se aceleró, el orgasmo no tardó en llegar. Estado de ingravidez. Era inevitable.

La segunda parte, con los dos mismos equipos de fútbol en el campo, y sin árbitro, no se hizo esperar. Raúl empujó a Elvira medio metro hacia atrás, la acomodó sobre su sexo, le pidió que lo matase de placer.

Mientras Elvira se contoneaba como una diosa, bajo los colores sobreexpuestos del atardecer entrando por las rendijas de la persiana, Raúl notaba que se elevaba por encima del colchón, a dos metros, sin notar la gravedad. Con una Salma Hayek sinuosa sobre él, y sin besar a una serpiente, anhelaba que fuese una habitación abierta hasta el amanecer.

Justo en el momento del clímax, con la eyaculación latente, y él a punto de querer morir para siempre, él se incorporó hasta su altura, se abrazaron, se miraron a los ojos, se dijeron todo sin hablar, se dejaron reposar un rato, acompasaron la respiración, y todavía en la posición de loto, Elvira se acercó con suavidad al oído de él, susurrando:

- Raúl, hace tiempo que no llevo puesto el aro. Quería quedarme embarazada. De ti. Tenerte eternamente dentro. Quiero que me abraces el sueño para siempre.

viernes, 3 de abril de 2009

Crímenes (de 9 para arriba)

Hoy me han dado ganas de llamarte, hoy que el frío se apoderó de mi alma, de subir el volumen de un cd al máximo cuando tu voz apareciera al otro lado del móvil, y de colgarte después sin más palabras.


No lo he hecho... y mi alma y mi cuerpo siguen con frío.

jueves, 2 de abril de 2009

Nitin Sawhney - Breathing light

La letra es nula, pero ese We are free to be free se mete en el cuerpo.

Y luego, el frulatto.

lunes, 30 de marzo de 2009

Colaboraciones: V09

Como Clark Gable y Ava Gardner cogidos del brazo y paseando por la 5th Avenue, con un negro detrás cargado de bolsas y un hipotético perrito correteando alrededor de ellos, mientras suena un xilófono, porque en esas escenas siempre suena un xilófono.

Esta canción es para ti, Ava, le dice Clark esa noche cuando se la lleva a la orilla del rio... Hudson? a cenar y le confiesa que todos los malentendidos han sido fruto de su profesión como espía al servicio del MI6. Luego se besan, ya sabes como se besan en esas pelis, que la cabeza de ella entorpezca ver el lengueteo, que estamos en los 50, compórtese como una señorita. En la peli no queda claro si esa noche frinkan o no, sólo que él la acompaña al hotel, mientras suena Chet Baker, y se despiden con otro fake kiss y un fundido en negro. Ya depende de lo calenturienta que sea la imaginación del espectador.

Por supuesto, aún queda que todas las cosas se tuerzan un poco más, que ella resulte ser espía de los servicios de inteligencia franceses y que él no resulte ser del MI6, sino de los súper súper súper secretos servicios americanos y que, en realidad, la estaba espiando a ella. O ella a él. O ya no se sabe muy bien. Ni importa.




Un beso (pero no al estilo de los 50).

martes, 24 de marzo de 2009

Ding ding dong, ringing at your bell

Hace poco conocí a una francesa, Penélope. Hablamos durante horas de música, y ella me dio a conocer este grupo. Acabamos hablando de la chica y de esta canción. Enormes y bellos ojos. Vestido para matar. Danzando como si fuese la primera actuación. Comiéndose la cámara y llenado el escenario con sus perfectos kilos.



Me contó una historia acerca de la pareja protagonista. Ding ding dong, llamando al timbre.

Historia 1_

Ella era prostituta, y él, no sabemos muy bien cómo (ejem) la conoce, la oye cantar, y no deja de pedirle que le cante una y otra vez. Se enamora de su voz, muy a pesar de ella, y la saca del mundo, y la hace una auténtica artista. Afortunadamente. Ella llamó a su puerta, después de pedirle 50 euros.

Historia 2_

Ellos se enfadan, él se va a casa, y ella no puede soportarlo, y va y comete una preciosa locura de amor. Va hasta donde vive, y le tira piedrecitas a su ventana (ding ding dong) para que salga y hagan las paces. En plena calle solitaria. Oscura. Peligrosa. Él nunca sale. Desafortunadamente.

Y es que hay oportunidades que solo se tienen una vez. Y no hay que dejarlas pasar.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Slumdog Millionaire - Jai Ho

Ya hablé de esta peli, pero es que no me harto de escuchar la canción, cómo se pega.



Y más, con humor.



Siempre me embelesaron las coreografías bien hechas.

Impossible is nothing.

Amor y vísceras

Ayer tarde conversaba con Javierdebe sobre el cuerpo de las ranas al ser lanzadas o tableteadas. Conclusiones: las posturas que adoptan en el aire son bastante divertidas, ¡es como si dejaran su propio cuerpo al libre albedrío! Delegan el control y gobierno del cuerpo (especialmente las extremidades inferiores) a la gravedad, que es la que toma las riendas de todo... incluída la propia dignidad de la rana, que se ve reducida a la de un muñeco de trapo.


Anoche discutía con N. y M.C. sobre como se rigen las distintas partes del cuerpo humano, quién gobierna, quién se resigna. Y creo que nunca nos pondríamos de acuerdo en este punto.

Y es que en el cuerpo humano, los distintos órganos siempre chocan entre ellos, en accidente mortal.

Cuando la cabeza te dice una cosa y todo en tu vida dice otra, la cabeza siempre pierde.
Humphrey Bogart a Lauren Bacall (Cayo Largo - John Huston, 1948)