Tú sigue esperando al destino, que vas bien
domingo, 27 de junio de 2010
Destiny
Mi destino es deambular de un lado para otro, y volver al hogar de vez en cuando. Por fin vuelvo a pisar España, y estoy encantadito perdío.
sábado, 26 de junio de 2010
Smells like nothing
Observo lo que hay fuera. Dudo, pero finalmente saco mi nariz imponente por la ventana entreabierta. Aspiro. Empieza a oler a julio. Y nada vuelve a ser imposible.
viernes, 25 de junio de 2010
Oro parece, plata no es
Edward vive en Londres, y ha estado enganchado a la cocaína durante años. La adoraba, lo hacía levitar, y todos los problemas diarios perdían su importancia. A veces había pensado en probar otras drogas, pero nunca creyó que le hiciesen ese efecto letal en la consciencia, así que siguió consumiendo a la guapa blanca una y otra vez.
Como todos los malos vicios en la vida, se decía que tenía que dejarla. Se lo planteó varias veces, pero al final el deseo era más fuerte y podía con su voluntad. Flaqueaba. ¿Qué podía hacer? Ni las borracheras, ni liar cigarrillos, ni siquiera inhalar cloroetilo le habían dejado huella. No. Tenía que dejar todo aquello.
Edward combatió y combatió, pero no siempre es fácil.
Cuando ya no tenía mono, una noche cualquiera Edward tuvo una recaída; un viejo aliado le ofreció de nuevo el polvo, y, él, confuso, perdido, no supo decir que no. Le apetecía, quizá por añoranza. Fue un error que nunca más cometería, se dijo.
En ocasiones Edward me llama con frecuencia, charlamos de los peces muertos que siguen la corriente del río, y me recuerda que ya nunca más la tocará, que apenas le trajo más que problemas a lo largo de su corta vida.
- ¿Y cómo lo has hecho? – espeto yo, incrédulo.
- He probado la heroína. Sé que no te va a gustar que te diga esto, pero eres mi mejor amigo y no quiero mentirte. Cuando llegó el momento en que la tuve frente a mí me embelesé ante lo prohibido, me manejó a su antojo, y terminé pinchándomela. Y, créeme, entonces supe en realidad lo que era colocarse.
Ni todo es siempre lo que parece, ni es oro todo lo que reluce
Como todos los malos vicios en la vida, se decía que tenía que dejarla. Se lo planteó varias veces, pero al final el deseo era más fuerte y podía con su voluntad. Flaqueaba. ¿Qué podía hacer? Ni las borracheras, ni liar cigarrillos, ni siquiera inhalar cloroetilo le habían dejado huella. No. Tenía que dejar todo aquello.
Edward combatió y combatió, pero no siempre es fácil.
Cuando ya no tenía mono, una noche cualquiera Edward tuvo una recaída; un viejo aliado le ofreció de nuevo el polvo, y, él, confuso, perdido, no supo decir que no. Le apetecía, quizá por añoranza. Fue un error que nunca más cometería, se dijo.
En ocasiones Edward me llama con frecuencia, charlamos de los peces muertos que siguen la corriente del río, y me recuerda que ya nunca más la tocará, que apenas le trajo más que problemas a lo largo de su corta vida.
- ¿Y cómo lo has hecho? – espeto yo, incrédulo.
- He probado la heroína. Sé que no te va a gustar que te diga esto, pero eres mi mejor amigo y no quiero mentirte. Cuando llegó el momento en que la tuve frente a mí me embelesé ante lo prohibido, me manejó a su antojo, y terminé pinchándomela. Y, créeme, entonces supe en realidad lo que era colocarse.
Ni todo es siempre lo que parece, ni es oro todo lo que reluce
jueves, 24 de junio de 2010
Hasta el infinito y más allá
Ando en el quinto pino (desde el hogar), y otro viaje que empieza a materializarse ya...
Uff, ¿cansado?
Iría contigo hasta al fin del mundo, eso sí.
Uff, ¿cansado?
Iría contigo hasta al fin del mundo, eso sí.
miércoles, 23 de junio de 2010
martes, 22 de junio de 2010
Eduard Khill - Troloro
Hace un par de meses volví a fascinarme por algo, para variar. Era el genial troloro. La estética, la presencia, la voz, la.. ¡todo!
Pero el troloro no es de ahora, el troloro ya estaba presente en nuestras vidas desde mucho antes, solo que, como otras muchas cosas, no las notamos hasta que las buscamos con ahínco.
Imagínate que te lo encuentras en un callejón de noche
Pero el troloro no es de ahora, el troloro ya estaba presente en nuestras vidas desde mucho antes, solo que, como otras muchas cosas, no las notamos hasta que las buscamos con ahínco.
(Gracias Pony Cruz por cantarme las cuarenta)
lunes, 21 de junio de 2010
Superarse cada día
Hay gente que se pasa la vida quejándose por todo. No tengo trabajo, no tengo dinero, no tengo novia, no tengo muchos amigos, no tengo ocio, no tengo tiempo, no tengo no tengo no tengo.
Dejad de llorar, cabrones.
¡¡Tened!!
Dejad de llorar, cabrones.
¡¡Tened!!
Quiero un abrazo de esos
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