Hace un par de meses volví a fascinarme por algo, para variar. Era el genial troloro. La estética, la presencia, la voz, la.. ¡todo!
Imagínate que te lo encuentras en un callejón de noche
Pero el troloro no es de ahora, el troloro ya estaba presente en nuestras vidas desde mucho antes, solo que, como otras muchas cosas, no las notamos hasta que las buscamos con ahínco.
Hay gente que se pasa la vida quejándose por todo. No tengo trabajo, no tengo dinero, no tengo novia, no tengo muchos amigos, no tengo ocio, no tengo tiempo, no tengo no tengo no tengo.
Toda persona con la que he compartido algún viaje ya conoce que mi sueño europeo siempre ha sido Islandia. Con el amago de quiebra financiera del año pasado y con la ininterrumpida historia del volcán fumador creo que se ha degradado un poco el concepto, pero, afortunadamente, encontrar un video como éste me hace volver a generar sonrisas e ilusiones(y empezar a mirar vuelos).
Maldito paraíso, tengo que ir pronto, lástima que este año ya tenga mis 3 viajes programados. Maldita cuna de artistas como Björk o los geniales Sigur Rós, creo que la aventura helada sería inigualable. Para más inri, la nueva joya de la corona es Oláfur Arnalds, que hace unos temas tan sensoriales (como va creciendo el ritmo de la canción de forma sublime...) como 3055.