viernes, 4 de junio de 2010

Valiente - Vetusta Morla

Con cobardía salimos tímidamente de aquel concierto, rumbo incierto, próximo destino abierto. Estábamos al descubierto.

Esa noche habíamos bailado hasta el apagón final. La obra terminó, se echó el telón.

Amanecía; nos poníamos las gafas de sol para ocultarnos de lo que la realidad del día nos traía. Miedo, y apatía. Se esfumaba la alegría. ¿Dónde estaba ahora mi osadía?

¡Qué termine esta función!

Me coloqué los anteojos. Tenía que decidir por donde empezar a reorientar mis antojos. No quiero sentirme un despojo. Escojo. Echo el cerrojo. Ahora por fin veo el día de color de rojo.



No olvido los sueños, vuelvo a lo que no acabo. No perdí, no perdí, porque ser valiente no sólo es cuestión de verte.

miércoles, 2 de junio de 2010

Toda una noche corriendo por mis sueños

Aquella noche estuvimos tomando unas copas primero, unas miradas después, y unas risas al final. Descubrí que soy malísimo jugando al billar, pero qué importaba, no miraba sino más allá de la lona. Tú eras quien me tenía embobado. Pese a que me decías que te planteabas volar lejos.


Nos contamos como éramos. Nos gustábamos, o eso creía yo. Creía ver en tus ojos un brillo especial que no veo en algunas amigas. Supongo que fue eso lo que me hizo zozobrar más tarde.


Cuando me acariciaste la mano casi sin querer se confirmaron mis sospechas. Estaba bastante colado por ti, pero no pensaba demostrártelo. No quería que pinchases el globo de la ilusión.


Acabamos en la cama, y fue genial. Recuerdo una frase estupenda: no hay prisa, tenemos toda la noche.

Al día siguiente yo tenía que irme del país por un tiempo. Podías ( y puedes) llegar a mí de varias formas, solo era cuestión de proponérselo, pero no. Quién me iba a decir a mí que sí, que tenías razón, que esa era toda, y la única, noche que teníamos. Desde entonces, nos hemos empeñado en tenernos solo en sueños.


Menuda mierda, estos amores modernos.

Please baby lemonade

Calor. Sopor. Cuerpos resentidos que envejecen rápidamente con la elasticidad de la piel, quizá deberíamos momificarlos para siempre. Máscaras venecianas para ocultar el sudor del esfuerzo por sobrevivir. Trilogía de México: pasado, presente, futuro.

Busco a tientas mi reflejo en el espejo, y solo encuentro una imagen que no me corresponde. ¿Me engaña? ¿O soy yo el que me engaño solo? Soy una marioneta, soy el juguete de la fortuna. Intuyo que habrá tormenta pronto, así que me lleno de valor, y decido el futuro antes de tiempo: me tiro las cartas del tarot. Sorpresa.

En los campos de maíz, como le sucedía a Holden Caufield, esperaré a que llegue el momento de ejercer mi trabajo. Mientras tanto, salgo a la calle, y tomo limonada.


miércoles, 26 de mayo de 2010

No envidies mi éxito si no conoces mi sacrificio

Fueron días duros con noches en la sombra leyendo. Fueron sábados viendo cine raro en La 2. Fueron momentos escondido al acecho del éxito. Fui el segundón de lujo. Fui el amigo del guapo.

Estuve años intentando conseguir mi futuro. Hubo noches de lloro y rabia. Hubo una brutal falta de apoyo de mis más cercanos. Hubo, afortunadamente, nuev@s conocid@s que lo dieron todo por mí. Vi luchar a mis padres contra viento y marea

Hay tardes aciagas mirando por el ventanal del hotel solo. Hay bailes eufóricos con los auriculares sobrepasando lo sano; hay ideas locas, hay paseos en bici que amortiguan mis malos deseos.

Hay pensamientos que nunca deben volver, hay ideas que siempre lucharé por que se realicen. Hay añoranzas, hay exaltaciones. Hay pensamientos impuros.

Nadie apenas me ha dado nunca nada que no haya sabido devolver con creces e intereses. ¿Tengo lo que me merezco? Qué importa. Aunque me falten cosas, en este mundo donde no existe la justicia no puedo quejarme ni un ápice. Tengo muchos contrastes extranjeros que me abofetean en la cara y que me devuelven a mi adorada realidad andaluza y morena donde cada vez tengo más claro que quiero vivir. Irme para volver. Como decía Bebe, me tuve que ir pá echarte de menos.

¡Ja! Se ríe de las cicatrices quien nunca ha sufrido una herida.

lunes, 24 de mayo de 2010

Catarsis

México D.F.

Tras un findesemana de no parar de un lado a otro en la calle, llego al hotel, me doy una ducha, veo dos capítulos de HIMYM, y empiezo a escuchar un montón de ruido al otro lado de la ventana.

Son las 3 de la mañana. Un enorme tormentón está cayendo sobre la ciudad. Abro la ventana de este piso 22 para empaparme de emociones. Retrocedo un año y 9 meses atrás, Panamá, y rememoro la desagradable situación de recibir un mensaje que me traía muy malas noticias de una muerte.

Apago el móvil. Por si acaso.

Reflexiono. Reflexiono mucho. Qué estoy haciendo últimamente con mi vida. Paso 5 minutos mirando como el cielo me da órdenes. Creo que no pestañeo si quiera. Seguridad. Confianza. Templanza sobre todo. Consecuencia con las decisiones. Morro.

Decidido. Necesito pelarme.

domingo, 23 de mayo de 2010

Bicis 3/3

Hete aquí una bici normalita, aunque digan todos que mola, es de las del Decathlon de toda la vida, una bici que usa media Sevilla. Algo normal.


Hete aquí un pardillo, por mucho que se esconda detrás de las gafas y se le vea feliz. Una persona de lo más normal.

Hete aquí una combinación mortífera. No sé qué es lo que hay en ella, pero desde luego es un imán de atracción por la calle.


Que alguien me lo explique.

sábado, 22 de mayo de 2010

Mi manchi tanto

Aquel pintor tan pobre y barbilampiño no sólo llevaba pintado un fino bigote sobre su labio superior; también sus calcetines, que higiénicamente cambiaba cada día de color, eran pintados. Y la mujer con la que dormía estaba pintada sobre la sábana.

Las apariencias del pintor - Ángel Guache