En la grata penumbra de la alcoba
todo, indecisamente sumergido
y ella, desmelenada en el mullido
y perfumado lecho de caoba;
tembló mi carne enfebrecida y loba,
y arrobeme a su cuerpo repulido
como un jazminero florecido
una alimaña pérfida se arroba;
besé con beso deleitoso y sabio
su palpitante desnudez de luna
y en insaciada exploración, mi labio
bajo al umbroso edén de los edenes
mientras sus piernas me formaban una
corona de impudor sobre las sienes…
Yo, claramente, veo una oda al gran cunnilingus
miércoles, 19 de agosto de 2009
martes, 18 de agosto de 2009
Following the tracks of the lion
Hoy no sabía que escribir, y recordé que la reina de todas las leonas aparece solo por la noche.
Sometimes we travel along a cold desert in life. Sometimes it’s quite the opposite, a big revelry to enjoy. Just keep the idea of being you, try not to be somebody special, just you. I want you to be a free soul, as you were at the age of seventeen, when we made hundreds of plans, going abroad, visiting Manhattan, or sightseeing London. Nine years later, the notion is different. We often have to crawl to get our purposes instead of getting closer and closer to each other to face the world.
I don’t care, actually. If you need to use somebody, use me: I miss your sex on fire.
Sometimes we travel along a cold desert in life. Sometimes it’s quite the opposite, a big revelry to enjoy. Just keep the idea of being you, try not to be somebody special, just you. I want you to be a free soul, as you were at the age of seventeen, when we made hundreds of plans, going abroad, visiting Manhattan, or sightseeing London. Nine years later, the notion is different. We often have to crawl to get our purposes instead of getting closer and closer to each other to face the world.
I don’t care, actually. If you need to use somebody, use me: I miss your sex on fire.
lunes, 17 de agosto de 2009
Marco, Psique y las noches eléctricas de verano
Marco conoce a Psique desde hace varios veranos.
Cada vez que se ven se buscan con los enormes ojos, se gustan, se atraen. Se seducen durante gran parte de la noche, perdiendo tiempo, puesto que ambos conocen sus sensaciones. Acaban dándose besos intrépidos bajo las luces de las discotecas, sabiendo a alcohol mojado. Pasan un tiempo inigualable juntos, la magia reverbera, se rodean de un aura. Pero nunca explota la supernova.
Y miran al cielo, donde vuelan las cometas y las estrellas lucen, y desean que se acabe el mundo en ese instante. Pero los fines de semana veraniegos llegan a su fin, y el trabajo semanal acecha. Y la fiesta acaba. Y la memoria cambia de bando.
Psique es coqueta y esbelta. Psique sabe jugar sus cartas. Psique no da muchas señales de vida entre temporadas, por eso Marco se ha acostumbrado a buscarse otros menesteres que no le amarguen el alma. En el fondo sabe que Psique nunca le perdonará deslices pasados y erróneos.
Marco tiene una sonrisa de oreja a oreja, caja de marfil perfecta, simula que no ocurre nada; pero en el fondo, quiere dar un paso más y ver qué puede pasar con Psique. Marco es guapísimo, y hay muchas chicas que lo desean, pero Marco teme olvidar a Psique para siempre, que la nueva magia sea más hechicera. Se distrae con pequeños trucos de azahar y de zarzuela madrileña.
Psique es provocadora, es gatuna, y sabe que lo tiene bajo el brazo si despliega su arsenal, por lo que estación tras estación busca a Marco por apetencia, busca la magia de la noche y la fiesta, y al final el deseo casi nunca se contiene. Un poco sí, nunca del todo. Aunque Marco esté distraído en otros acentos, no sabe decir que no, se afeita las patillas, se come las eses, y se enfrenta de nuevo a las oportunidades perdidas.

Marco lleva ya demasiado vino esta noche, y es imposible dominar a la pupila. No puede quitar ojo a la falda corta de Psique, le vuelve loco esa pierna eterna terminando en un trozo de tela que arrancaría a bocados. Le encantaría pasar esta noche con ella, lo ansía, abrazarla también por dentro, dejarle los tirantes de su amor clavados en la piel. Hoy Psique mira la agenda, decide que el telón se cierra, y se queda dormida antes de la hora bruja. No, hoy tampoco es el día. Las noches eléctricas pronto acabarán.
Y cuando duerme, muy cansada, Marco, le canta, le susurra, una bella canción:
con esos ojitos me haría un paraguas, que no me lloviera más que tus miradas. Mientras duermas sola en tu cama rala, que no me despierten sino tus mañanas. ...y yo sin ti no soy, no hay nada, sin ti ya no, no habrá, no hay nada sin ti. Rozaste mi día con dedos de aguja, con hebras de hilo, con veranos muertos. Y en ese día, tus historias grises y ciegas me enseñaron que cada segundo es una astilla. ...y yo sin ti no soy, no hay nada,
sin ti ya no, no habrá, no hay nada sin ti.
Cada vez que se ven se buscan con los enormes ojos, se gustan, se atraen. Se seducen durante gran parte de la noche, perdiendo tiempo, puesto que ambos conocen sus sensaciones. Acaban dándose besos intrépidos bajo las luces de las discotecas, sabiendo a alcohol mojado. Pasan un tiempo inigualable juntos, la magia reverbera, se rodean de un aura. Pero nunca explota la supernova.
Y miran al cielo, donde vuelan las cometas y las estrellas lucen, y desean que se acabe el mundo en ese instante. Pero los fines de semana veraniegos llegan a su fin, y el trabajo semanal acecha. Y la fiesta acaba. Y la memoria cambia de bando.
Psique es coqueta y esbelta. Psique sabe jugar sus cartas. Psique no da muchas señales de vida entre temporadas, por eso Marco se ha acostumbrado a buscarse otros menesteres que no le amarguen el alma. En el fondo sabe que Psique nunca le perdonará deslices pasados y erróneos.
Marco tiene una sonrisa de oreja a oreja, caja de marfil perfecta, simula que no ocurre nada; pero en el fondo, quiere dar un paso más y ver qué puede pasar con Psique. Marco es guapísimo, y hay muchas chicas que lo desean, pero Marco teme olvidar a Psique para siempre, que la nueva magia sea más hechicera. Se distrae con pequeños trucos de azahar y de zarzuela madrileña.
Psique es provocadora, es gatuna, y sabe que lo tiene bajo el brazo si despliega su arsenal, por lo que estación tras estación busca a Marco por apetencia, busca la magia de la noche y la fiesta, y al final el deseo casi nunca se contiene. Un poco sí, nunca del todo. Aunque Marco esté distraído en otros acentos, no sabe decir que no, se afeita las patillas, se come las eses, y se enfrenta de nuevo a las oportunidades perdidas.

Marco lleva ya demasiado vino esta noche, y es imposible dominar a la pupila. No puede quitar ojo a la falda corta de Psique, le vuelve loco esa pierna eterna terminando en un trozo de tela que arrancaría a bocados. Le encantaría pasar esta noche con ella, lo ansía, abrazarla también por dentro, dejarle los tirantes de su amor clavados en la piel. Hoy Psique mira la agenda, decide que el telón se cierra, y se queda dormida antes de la hora bruja. No, hoy tampoco es el día. Las noches eléctricas pronto acabarán.
Y cuando duerme, muy cansada, Marco, le canta, le susurra, una bella canción:
con esos ojitos me haría un paraguas, que no me lloviera más que tus miradas. Mientras duermas sola en tu cama rala, que no me despierten sino tus mañanas. ...y yo sin ti no soy, no hay nada, sin ti ya no, no habrá, no hay nada sin ti. Rozaste mi día con dedos de aguja, con hebras de hilo, con veranos muertos. Y en ese día, tus historias grises y ciegas me enseñaron que cada segundo es una astilla. ...y yo sin ti no soy, no hay nada,
sin ti ya no, no habrá, no hay nada sin ti.
viernes, 14 de agosto de 2009
Unkle - Heaven
Frecuento el blog de Darío Manrique. Tenía pendiente de colgar esto, ya era hora. En sus propias palabras:
No sería correcto decir que Spike Jonze ha dirigido el videoclip de Heaven, el tema de Unkle. Más bien, Jonze ha vuelto a montar imágenes de "Fully Flared", una película sobre un equipo de skaters en la que participó, para hacer el vídeo de la canción, que aparecía en la BSO de la peli. La primera parte del clip no está mal, la segunda es espectacular.
Música, imágenes espectaculares, arte puro. Realmente te lleva al cielo. Envidia.
No sería correcto decir que Spike Jonze ha dirigido el videoclip de Heaven, el tema de Unkle. Más bien, Jonze ha vuelto a montar imágenes de "Fully Flared", una película sobre un equipo de skaters en la que participó, para hacer el vídeo de la canción, que aparecía en la BSO de la peli. La primera parte del clip no está mal, la segunda es espectacular.
Música, imágenes espectaculares, arte puro. Realmente te lleva al cielo. Envidia.
Etiquetas:
Empuja tú también un poco,
Purifica tus orejas,
Qué arte tengo
miércoles, 12 de agosto de 2009
Una carta de amor
Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo
como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,
todo eso es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero.
Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo
como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,
todo eso es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero.
Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.
Julio Cortázar
domingo, 9 de agosto de 2009
Bestia leonada
Se fue.
Después de tantas cosas compartidas, de tantas veces quedarse dormida sobre mí en el sofá, de tantas comidas juntos, de acurrucarse sobre mí en la cama, de susurrarme, de morderme cuando se enfadaba, de ponerme ojassos, se fue.
Mi bestia se ha tenido que ir. O mejor dicho, yo provoqué su marcha.
Pero no paro de llamarla cuando cae la noche. La echo terriblemente de menos. Y lloro, muchas veces.
Te sigo echando de menos. Cada día más.
Después de tantas cosas compartidas, de tantas veces quedarse dormida sobre mí en el sofá, de tantas comidas juntos, de acurrucarse sobre mí en la cama, de susurrarme, de morderme cuando se enfadaba, de ponerme ojassos, se fue.
Mi bestia se ha tenido que ir. O mejor dicho, yo provoqué su marcha.
Pero no paro de llamarla cuando cae la noche. La echo terriblemente de menos. Y lloro, muchas veces.
Te sigo echando de menos. Cada día más.
viernes, 7 de agosto de 2009
Certeza
"Esa clase de certeza solo se presenta una vez en la vida".
Clint Eastwood en Los puentes de Madison.
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