martes, 5 de mayo de 2009

Chupa la pastilla, perro

Siguiendo con el tema candente que ya comenté del civismo, con el actuar como un buen ciudadano, y mirar más allá del propio ombligo, nos llegan estas chicas tan simpáticas siempre dispuestas a colaborar con la autoridad, al precio que sea.



Y es que por mucho que diga la pelona, yo creo que ahí hay algo más que alcohol. Ahí van de medicamentos merypoppineros más que hasta arriba.



Pobrecitas, se van a quedar (más) tontas. Si es que luego no me extraña que digan que hay animales más listos que los humanos. Algunos perros, mismo...

sábado, 2 de mayo de 2009

Signos

En la era de la comunicación, un fanático por aprender la lengua de signos como yo, se vanagloria de que haya pasos intermedios como éste.

Desde la soledad de la distancia, a la alegría de conocer a una chica nueva.



Sonrían.

miércoles, 29 de abril de 2009

The fountain - Death is the road to awe

Cuando vi por primera vez The fountain, de Darren Aronofsky (traducida en España como La fuente de la vida) apenas pude apreciar todos los detalles. Película atípica dónde las haya (siendo de dicho director qué se podría esperar..), rara, rarísima, mágica en ocasiones y delirante en otras, aunque con una banda sonora de lujo, como no, de su fiel colaborador, Clint Mansell.

Hugh Jackman y Rachel Weisz viven una historia de amor y muerte salpimentada de paisajes bucólicos y personajes oníricos. Por más cursi que suene, esto es así. La película hay que verla, pero a modo de introducción, dejo este vídeo, en el que describe, de forma magnífica, y a través de tres diferentes espectros sonoros (quitando el desenlace) como se desarrolla la tragedia. El momento cumbre, a mi juicio, cuando entra la sinfonía de fondo, minuto 7:37. la orquestación es para que se te erice todo.

Y para pensar, la frase del protagonista en el 6:30

Death is a disease, it’s like any other, and there’s a cure..a cure.. and I will find it.

Y si Hugh Jackman lo dice, va a misa.

Son 8 minutos y medio, pero merece, y tanto, la pena.

martes, 28 de abril de 2009

Depredador

Tomaba el sol plácidamente en la terraza, ajena a todo.

Él, mucho más grande, mucho más ágil, mucho más bello, mucho más todo, se percató de su presencia. Se sintió terriblemente ofendido, porque estuviese en su zona, y sin su permiso. Y se sintió macho, una atracción ineludible.

Cauto, se acercó, no quería ser sorprendido. Quería cogerla por detrás y hacerla suya. Yo nunca lo había visto así, desconocía un comportamiento tan avieso en él. Pero no me hacía caso, por un momento nuestra amistad era superflua, solo primaban los más bajos instintos.

Ajena a todo, seguía cantando, feliz, al sol, disfrutando del nuevo día, ojos soñolientos, cuerpo cálido. Él, a un metro, era su antítesis. El cuerpo le ebullía, se le notaba alterado, los ojos inyectados en sangre.

Cuando me disponía a decirle, por última vez, que me contara qué pasaba, entonces sucedió. Ya era demasiado tarde.

Brincó, espectacular atleta, se arrojó sobre ella. Retozaron sobre el suelo, rodaron, haciendo el amor, pero mucho más salvaje. Ella se resistía. Él no paraba de besarle el cuello, era su primer objetivo antes de querer ensalivarle el resto del cuerpo.

Duró 10 segundos, los que yo tardé en acercarme para separarlos.

Insisto, ya era tarde, no fue necesario el boca a boca. Allí yacía, pobre, el cadáver de la paloma. Y a su lado, un viejo conocido, y uno nuevo: Viejuno, y su recién estrenado instinto depredador.

Actualización
: No hizo, por ejemplo, esto.

domingo, 26 de abril de 2009

Tengo mis dudas, maricón

Sin ánimo de faltar a nadie, vaya tela...

Lo peor es que verás tú como en breve suena en todas las casetas/bares/discosalas..



Si os quedáis con más ganas de juerga, y no sabéis si os gusta más el bacalao o el salchichón, click aquí

viernes, 24 de abril de 2009

Chesil Beach

Hacía todo lo posible para impedir que se le tensara un músculo de la pierna, pero era algo ajeno a su voluntad, actuaba sin su permiso, tan inevitable y poderoso como un estornudo. Aquella pérfida franja de músculo no le dolió al contraerse en un leve espasmo, pero sintió que le estaba delatando, dando la primera indicación de la gravedad de su problema. Él sin duda notó la pequeña tormenta que bullía debajo de su mano, porque ensanchó los ojos una pizca, y el arco de sus cejas y la insonora separación de sus labios sugirieron que estaba impresionado, incluso sobrecogido, al confundir con ansiedad la zozobra de Florence…

…Es vergonzoso a veces que el cuerpo no quiera, o no pueda, ocultar emociones. ¿Quién, por decoro, ha frenado alguna vez el corazón o sofocado un rubor? Indisciplinado, el músculo de Florence brincaba y se agitaba como una polilla atrapada debajo de su piel…

Marisa, de Nacho Vigalondo

Espectacular Nacho, para variar.

Aparte del espacio y el tiempo, la gente cambia, porque sí. No esperes.