sábado, 21 de febrero de 2009

Graffiti - Pfizer Commercial

El ser humano, ese ser tan especial, tiene como una de sus principales cualidades el juzgar por una sola imagen, por un solo acto.



De vez en cuando deberíamos pensar dos veces las cosas antes de decidir, por no hablar de mirar nuestro propio ombligo antes que el ajeno.

Recuerdo que cuando usaba mi gabardina larga de cuero, y llevaba el pelo largo, un hombre dijo de mí que menudas pintas de delicuente, que quién se iba a acercar así a mí.

Es curioso, ahora, ese hombre no puede ver. Ni siquiera mis malas pintas.

domingo, 15 de febrero de 2009

Just like Kids

Es curioso como a tantísimos km de distancia, viendo vídeos como éste, me den ganas de hacer más locuras. La espectacular canción Kids (MGMT) hace mucho, pero no es menos brillante el montaje (mis favoritos son las dos chicas haciendo la bici en 1:39 y sobre todo Jass a lo RJD2 en 4:07).

Ya tengo una idea para el siguiente...

miércoles, 11 de febrero de 2009

The curious case of Benjamin Button

Por supuesto, no contiene spoilers (¡quiero una palabra en castellano para spoiler ya! ¿Alguna sugerencia?)

La vi, en el estreno. Brad Pitt es un pedazo de actor allende su físico. David Fincher, le pese a quien le pese, un genio de la imagen, a la altura de Gondry. La mezcla no defrauda, pero deja un regusto pobre. Regomello.

Y es que 2:40 de metraje es mucho metraje. La estupefacción del principio ante las arrugas de la criatura Gollum se pasa ràpido, y solo más adelante se añade un poco de emoción con la aparición de la señorita eternamente joven Blanchett.

Conclusión: Dura más que un traje de pana, y pocos efectos para toda la fama que tuvo. A mí la idea no me pareció tan original. Un 6.


The curious case of Benjamin Button (David Fincher, 2008)

lunes, 9 de febrero de 2009

domingo, 8 de febrero de 2009

Cítrica de cine: Goya 2009

La semana pasada me perdí mi adorada Gala de los Goya por lejanía geográfica. He tenido que tirar de internet para enterarme de candidatos y premiados. Desde esta página me enteré de las 5 favoritas a los galardones. Decidí verlas a lo largo de esta semana para poder opinar, aunque Solo quiero caminar no he podido descargarla, digo, alquilarla.


Vicky Cristina Barcelona (Woody Allen, 2008)
Típica peli de Allen donde se entrecruzan historias e histerias. Actuación soberbia e histriónica de Penélope Cruz en probablemente su mejor papel. La gran olvidada, Rebecca Hall, aporta un punto de serenidad a una trama loca y enrevesada. Puede que sea imparcial, pero es que adoro las locuras de Woody. Un 7.


Los crímenes de Oxford (Álex de la Iglesia, 2008)
Empieza como un gran thriller que capta tu atención, pero a lo largo del metraje empieza a aburrir, y probablemente provocaría salidas prematuras del cine a no ser por la expectación que produce ver a un pedazo de hembra como es Leonor Watling (y sus Etoo y Messi) tirarse a Frodo. No hay derecho. Un 5.


Los girasoles ciegos (José Luis Cuerda, 2008)
Andadura de guerra civil, tantas veces contada, pero desde un punto de vista de penurias familiares y miedo a la valentía. Espectacular papel de Raúl Arévalo, rozando la perfección. Maribel Verdú y Javier Cámara en su línea, geniales. Un 7.


Camino (Javier Fesser, 2008)
Fesser, que nos tenía acostumbrados al humor absurdo de El milagro de P.Tinto y Mortadelo y Filemón, nos sorprende con una magistral historia de una familia desdichada en la que la pequeña Camino se debate entre el amor de los dos Jesús. Película tristísima, película bellísima (pese a las demasiadas referencias religiosas).
Papelones los de Mario Venancio y Carme Elías, sin olvidar a Nerea, que con su mirada, esos ojos verdes, cuando los abre, se come la pantalla. Descubrimiento. Un 9.

sábado, 31 de enero de 2009

Siemens mola

Parece que hoy en día en la publicidad ya vale todo.



A mí con este anuncio casi me han convencido, pero.. ¡quién se cree que va a caer justo en la piscina!

¡Y pensar que yo trabajé en Siemens!

lunes, 26 de enero de 2009

Crónica de un secuestro anunciado

La peli de Lost en translation trata de cómo una persona se puede sentir completamente fuera de sitio en un país extraño con costumbres e idioma alejadísimos de lo habitual.

Como Bill Murray me sentí cuando llegué al aeropuerto de Atatürk en Estambul, pedí un taxi, y cuando me monté y le dije al señor taxiturco, en un inglés cuasi perfecto: “Novotel hotel” (para que veáis mis conocimientos de la lengua de Carlos de Inglaterra), el mismo me miró con cara extrañada, así que no tuve más remedio que darle mi papelito con la dirección. No sabía inglés.

Sonríe, arranca, y deja mi papelito con él, no me lo devuelve.

(Se supone que cuando una agencia te busca un hotel cercano al aeropuerto solo para pasar la noche, éste está como mucho a unos 7 u 8 minutos).

Llevaba yo 12 minutos en el taxi cuando empecé a ponerme nervioso. Más aún cuando el taxista coge el móvil y empieza a llamar a alguien, todo como muy haciendo planes, en un tono muy poco confidente. Yo pensando en que me estaba llevando a vete tú a saber dónde, pero no donde yo le dije.

Intento hacerme el buena gente, me funciona a veces, no creáis, e intento ser amable, hacerme cercano. Miro que había caído una buena manta de agua y digo, sonriendo: “Water today, eh?” (el eh en un español muy castizo).

Me mira, extrañado. Ni puta idea de inglés, pero ni puta ni zorra.

“WATER”, repito. Y hago el gesto con la mano de agua cayendo.

Y el tío me dice: “Novotel, novotel”, asiente, y me señala para adelante.

En ese momento me quise morir. Solo medio minuto después estaba más acojonado que muerto cuando el taxista miró para atrás por el retrovisor mientras estaba hablando de nuevo por teléfono en el mismo tono de mafioso, y sonreía.

Pasamos por el Novotel en ese mismo momento, y el doble de Sayid pasó de largo.

Glup.

Le dije Novotel, señalando, con la cara desencajada, supongo, y él me hizo un gesto de que iba a dar la vuelta y que volvería. Eso quise entender.

5 minutos más tarde, y yo a punto de llamar a nosequién para decirle que me iban a violar y que ni sabía dónde estaba, ni la matrícula, ni nada, y que el tío iba a 110 por una carretera convencional, con lo cual tirarme al suelo no le venía nada bien a mi cutis, el tío mamón va y da la vuelta.

Y me lleva al hotel.

Y hasta me da las buenas noches al despedirse. Lástima que no me hubiese dado un pañal, que me hacía más falta.